1.-La declaratoria excepcional, que el gobierno de Venezuela precisara sobre el estado Táchira y que focaliza la atención sobre diversas materias y temáticas, como lo debe determinar el pronunciamiento que da origen a la evaluación e inmediato examen de las consideraciones y asuntos que con la vigencia de este pronunciamiento, sea adoptado al más alto nivel y en procura de soluciones ciertas y trascendentes sobre los problemas existentes, si bien es cierto, que generan de inmediato múltiples reacciones sobre las áreas o zonas que son motivo de estudio y confrontación de realidades, también produce y alimenta : grandes expectativas y oportunidades, para resolver y otorgarle camino a la institucionalización de medidas y perspectivas , que permitan clarificar y puntualizar opciones y prerrogativas, que necesitan nuevas y más procedentes reglamentaciones, para beneficio y provecho de la comunidad que integra e interactúa en la zona fronteriza y que anhela salir de su estancamiento y limitaciones, por falta de instrumentos y asistencias. Obviamente, cuando se alude o se hace referencia a la contraparte de una zona fronteriza, de tan destacados relieves como la colombo -venezolana y especialmente la que define o sintetiza el Estado Táchira, la gestión debe ser de una vivencia que identifique las proyecciones de mancomunidad y bilateralidad, que se ansían mutuamente.
2.- Por lo anterior y porque son muchas las motivaciones y factores por priorizar y otorgarles la debida y eficaz ubicación dentro de la concepción de las llamadas políticas de Estado que identifican y definen lo que es y representa un intercambio progresista y respetuoso de la institucionalidad y el mejoramiento de las operaciones de intercambio y asistencia mutua entre naciones, lo que acaba de propiciar el gobierno de Venezuela, ojalá sirva, para ir al meollo de lo que está aconteciendo y mediante conversaciones con juicio y sapiencia renovadora y positivamente transformadora, penetrar-clara y profundamente – en la esencia de la integración y en los prospectos que surgieron y han dado aliento al Continente, desde el visionario Campanario de la Libertad, que sintetiza y proclama el ideario de nuestro Libertador Simón Bolívar, la histórica Villa del Rosario, ubicada sobre la vía que alienta y da vida a la interrelación entre Colombia y Venezuela, las 24 horas de cada día.
3.- Por eso, aludir a la creación de Normas, Reglamentaciones y Estructuras Operativas, que articulen empeños y procedimientos, coordinaciones, incentivos y estímulos de alta mira y proyección, que a su vez coaliguen y otorguen más vitalidad y compenetración a las enormes posibilidades que existen entre Venezuela y Colombia – y, viceversa- es la oportunidad, que nace y más [i]se destaca, ante lo que ha surgido.
Quiera Dios que haya ojos y oídos que valoren y comprendan la magnitud e importancia de los criterios y determinaciones que dominan el panorama de la frontera más viva y de mayores perspectivas de nuestro continente, porque si hay unión y una proyección auténtica, ejemplarizante y verdaderamente trasformadora, en beneficio de las poblaciones de las dos naciones, las opciones y perspectivas son amplias y múltiples.
Además, la conveniencia de una descentralización administrativa y representativa, que vincule a la gente de las regiones fronterizas permitiría unir y hacer coparticipes los anhelos y esperanzas, de quienes, desde la independencia, no han sido tratados con la atención y esmero que vienen solicitando y a veces, sin respuesta alguna y por eso su marginalidad actual, no obstante los recursos y ventajas comparativas que poseen, por su extraordinaria e importante ubicación geopolítica, para su desarrollo socioeconómico.
JOSÉ NEIRA REY
Foto: runrun.es
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