1.- No hay nada más constructor y estimulante que vivir y dar aliento a dos propósitos y consignas – que se complementan y auxilian – como son el aprender y el servir. Porque quien aprende, pero no sirve, produce los mismos efectos que aquel que pretende servir, pero sin saber y de manera ignorante o sin razón o motivo.
Por eso y, sin excepciones o temores, se requiere acudir a un propósito más calificado y que lleve a todos los sectores hacia un proceso y un nivel de mayor y serio compromiso para que haya una metodología más comprometida en el ser humano y sobre cualquier sector o grupo de quienes integran los núcleos y las presencias de opinión general o política, en relación con la paz y la presencia en la tierra o el planeta.
Además, porque solo habrá paz, progreso, desarrollo y auténtica trasformación, evolución y entendimientos cuando la interrelación humana haya captado el porqué de la presencia y la de los demás seres vivos dentro de un concepto y noción universales, que demuestren la interrelación de unos y otros, así como la compaginación de todo, con el Todo, que conforma la estructura, fundamento y realidad de lo que es y sustenta. Lo que llamamos la vida o la existencia.
2.- Sí, el reto más impactante, sensacional y extraordinario que Dios, en su benevolencia, le ha facilitado y otorgado al hombre para que se conozca, interrelacione y proyecte es el constante compartir con los agentes y los miembros que determinan y conforman la naturaleza. Y entendida esta como la suma de todo lo que hay y que – abiertamente – constata y representa el inmenso valor e importancia de obrar y emprender acciones con un empeño general o colectivo, pero ansiando que el beneficio colectivo o el rendimiento individual o personal llegue y sea pleno y satisfactorio y no genere diferenciaciones, ni nociones de excepción o predominio para nadie, porque el uno y el todo no son opuestos, sino referencias e integrales proyecciones universales que nacen, crecen y cumplen sus destinos dentro de una concepción de equilibrio, igualdad y correspondencia, sin diferenciaciones de género o calificaciones que obliguen a tratamientos o consideraciones especiales.
3.- Sí, eso fue lo que entendí cuando indagué sobre ¿por qué y para qué llegamos a la vida? Y, luego de captar, intuir y comprender, el juicioso, sabio y directo mensaje al cerebro, corazón y alma o espíritu, con: vinimos a aprender y a servir.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo