1.- Porque lo que acontece en Cúcuta y la zona fronteriza es una situación grave, delicada y compleja, que se advierte de inmediato en el desempleo, la apatía y hasta llegar a la indiferencia y la pasividad colectiva, porque si nada se asume y muy poco se entiende, es reconocer que si aquí no hay un cambio y una gestión en procura de soluciones, mediante una labor concertada y ejecutada en equipo, los hechos pueden provocar un colapso todavía más serio del que todos, ahora, captamos. Y que no produce ninguna reacción.
Algunos hemos insistido en la necesidad y urgencia de una gestión central gubernamental y con apoyo del Congreso de la República, para crear la Comisión Fronteriza Especial y Extraordinaria al más alto nivel, para analizar y definir incentivos, estímulos y mecanismos que le permitan a estas áreas abandonadas y marginadas la asistencia y respaldo de la Nación. Además, que se dé carácter prioritario crear el Ministerio de Fronteras y la Contraloría de Fronteras, porque las fronteras ocupan el 53 por ciento de la faja territorial nacional y lo que se requiere, exige una intervención estatal directa y comprometida, para promover el desarrollo de gestiones que conduzcan al aprovechamiento y la canalización de las opciones que poseen estos territorios perimetrales.
2.- Para llevar a cabo este empeño es indispensable – para un comenzar distinto y que sea afortunado –formular un llamado público a una gran convocatoria ciudadana con el fin de crear un núcleo o comité de defensa y proyección fronteriza, que se encargue de los contactos e interrelaciones públicas y privadas, hacia una unidad regional y fronteriza, porque deben tener cabida y de primer orden los correspondientes acercamientos y entendimientos, con las autoridades y las organizaciones públicas y privadas del estado Táchira y del Estado venezolano.
Cúcuta y la zona fronteriza tienen amenazado su futuro, si se deteriora el concepto de integración y no se aprovechan la ubicación geoestratégica y las ventajas en ciertos campus y actividades. Además, hay prioridades que deben atenderse, como las referentes a agua, gas, vías – incluyendo la férrea y aérea – investigación, capacitación, innovación, financiación e internacionalización.
3.- Si los sectores directivos de Cúcuta demoran en actuar para buscar mejores y más adecuadas opciones y alternativas, el colapso puede conllevar a que muchas empresas prefieran otras áreas y sectores, agravando la magnitud y las características del problema, porque la situación colectiva puede llegar a extremos socioeconómicos y políticos, que deben evitarse. Por esto y por lo positiva que puede representar el llamamiento al que hicimos referencia antes, debiera partir y originarse desde las universidades para vincular a profesores y nuevas generaciones en todos los campos y posibilidades.
JOSE NEIRA REY
JOSE NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo