1.- Hay hechos y situaciones que los pueblos, en momentos de crisis y para superar y vencer las preocupaciones y angustias que se acumulan, deben obrar con prontitud, esmero y convocando –de manera urgente y especial- a los más entendidos y capaces para la solución de los problemas que aquejan y presionan a los pobladores. Y son esos momentos los que resaltan y ponen a prueba lo que significan y representan los cuadros directivos y políticos de todo conglomerado para los propósitos de unidad, trasformación y cambio.
Ante la sequía de los ríos Pamplonita y Zulia, el fuerte irrumpir del llamado Fenómeno de El Niño y con los consecuentes cambios climáticos, más nuestra tradicional y errada conducta y pereza colectiva por la no aplicación de planes con oportunos correctivos de contingencia y emergencia, porque pareciera no existir plena conciencia y menos una conducta ciudadana sobre la importancia que representa el agua y en especial el desabastecimiento de tan importante líquido, es claro y evidente que los cuerpos edilicios y las alcaldías cuyas poblaciones están afectadas por múltiples ataques, debieran asociarse y ser prontos en el obrar. Y por la falta de agua y la amenaza de mayores quebrantos, porque no obramos con previsión y metodologías correctivas, que vayan hasta la causa y fuente de tales situaciones, como a las acciones que eviten unas mayores dificultades y hasta un posible colapso, con serias y complejas repercusiones, es conveniente y perentorio, no ser omisos, ni tardíos en el actuar y el convocar a todos.
Si a la nutrida sucesión de hechos y expectativas socioeconómicas y políticas que han conmocionado y hecho trepidar a la frontera en las últimas semanas, ahora se suma y debe agregarse de inmediato, como es, la llamada de atención de primera categoría sobre lo referido al agua y que debe ser tenida en cuenta y sin excepciones por todo el conglomerado humano fronterizo, en procura de soluciones que controlen y eviten mayores zozobras y padecimientos generales.
2.- Sí, el problema del agua no es solo cucuteño – porque también lo afrontan otros municipios nacionales y Ureña y San Antonio del Táchira (Venezuela), porque sus provisiones provienen de la Represa Uribante Caparo, ubicada a varias decenas de kilómetros de distancia – exige una consideración de primer orden, porque el Área Metropolitana de Cúcuta- y su complemento internacional – pueden verse abocadas y, en breve plazo, a urgencias graves y delicadas, si no se procede a una intervención e interrelación pronta y comprometida en la definición y adopción de las fórmulas que conduzcan a las verdaderas y mejores soluciones para resolver esta primaria e impostergable amenaza, que se cierne sobre estos valles y lugares de tierras bajas.
3.- Para esto hay que asumir y afrontar con decisión, entereza y reconocida y demostrable asistencia técnica lo concerniente a la obtención, abastecimiento, conducción, distribución, control y protección del agua que requerimos, incluyendo y sustentando bien las partidas presupuestales necesarias para esa inversión. Y para que no surjan sobresaltos concomitantes o posteriores, más gastos improcedentes o innecesarios, por errores, fallas y afanes que pueden y deben ser previamente superados, mediante aplicaciones de previsión e inteligencia, nos permitimos reiterar:
A- Que se tenga en cuenta y confronte con estudios comparativos de inmediato enfoque y consideración, y al más calificado nivel especializado, lo que sobre el proyecto y área de la Represa del CÍnera – propuesta por el ingeniero Senén Botello- advirtió y precisó técnica y geológicamente desde la administración de Hernando Ruan, Carlos Sanclemente Orbegozo, recientemente fallecido, y para evitar y superar todo temor o duda desde el comienzo de la obra.
B- Otorgarle a este programa de solución básica la máxima atención y prioridad hasta la culminación y por parte de todos los que han de intervenir o tener parte en su ejecución.
¿Por qué y para qué todo esto? Porque sin agua no hay futuro. Y, porque el alcance y la proyección de lo que se intente y haga dependerá de entendimientos claros y responsables, ahora mismo. Y, si es preciso, declarando una emergente Calamidad pública y un llamamiento a los municipios vecinos de Venezuela para que la auténtica y verdadera integración – si así se quiere y comparte – se inicie y proyecte desde lo más elemental, hasta lo más trascendental, mediante acuerdos y entendimientos bilaterales, francos, sinceros y beneficiosos para ambos países.
JOSÉ NEIRA REY
Foto: Archivo www.contraluzcucuta.co
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