1.- Que la Zona Fronteriza Binacional – no delimitada legalmente por los dos Estados, sino aquella creada por los factores de vecindad y las circunstancias que presiona la mancomunidad en su diario trajinar- es un conjunto de hechos y situaciones socio económicas que ameritan la mayor atención y una consideración y trato prioritario, lo demuestra, sin equívocos y a plena luz del día o sea con la mayor claridad, el decaimiento comercial y el empobrecimiento colectivo, ante la disminución en la presencia de compradores, el cierre de establecimientos y la irrupción de un paralizante letargo en los niveles directivos –tanto públicos como privados – porque el conformismo y la carencia de acciones y conductas que propicien una gestión interesada en buscarle salidas a esta crisis no se observa ni se insinúa en lo político y administrativo, porque incuestionablemente –así no sea grato indicarlo – la región, como la ciudad capital, carecen del vigor y liderazgo que para el proceso de transformación y cambio, se requiere. Aún más, la realidad de la situación existente se conoce y amplía para todos, por la verdad desnuda que sintetiza y demuestra, la quietud y el debilitamiento general que se advierten en iniciativas, planes y proyectos que exigen la participación colectiva y el seguimiento técnico constante.
2.- Esto, que debiera constituir un reto y un llamamiento al estudio de perspectivas por parte de las entidades representativas se traduce en más esperas, porque no hay convocatorias al análisis, ni esos llamamientos tienen en cuenta la asistencia de conocedores y expertos en las ramas del saber y los servicios, porque quienes tienen la sartén se abstienen de abrir compuertas por temor a aperturas, cambios y renovaciones para la estructuración y el desarrollo en lo que se debe y puede hacer. Además, como también hay crisis en los cuadros políticos e inicio de nuevas figuras en el acontecer municipal y de la Gobernación, los pasos aún no se captan hacia la orientación de una concepción innovadora y competidora en lo nacional, como en la visión de lo internacional, tal como llegan a insinuarlo quienes aceptan que hay un momento distinto a los anteriores y de implicaciones serias si no hay un giro y cambio hacia opciones trascendentes que incentiven y estimulen la inversión, el empleo y en esencia un mejor y mayor vivir de progreso.
3.- Es tanta la preocupación por la suerte regional y lo que significa la vida y aliento de la frontera y su decaimiento en lo empresarial y general de su estado, que en Bogotá comienza a valorarse la conveniencia de darle cabida a un organismo de consistencia y dinamismo, con miembros y apoyos eminentemente regionales para provocar acciones y hechos que propicien mayor entendimiento sobre lo que es y puede cumplir esta esquina de la Republica –hacia dentro y hacia afuera –y ayudando a la conformación de un pensamiento y actuar más abierto, positivo, participativo y progresista, como le urge y necesita la zona fronteriza más importante del Continente. Y la que si logra consolidar la conformación de un plan transformador y con empeños sinceramente compartidos es mucho lo que se puede hacer.
Como, igualmente, así lo saben muchos dirigentes y voceros venezolanos, que también ansían el surgir industrial, la modernización comercial y una gestión de bilateralidad colombo-venezolana constructiva, eficaz y de amplio beneficio colectivo para las dos naciones, dada la excepcional ubicación geoestratégica.
Y… ¿por qué todo esto? Porque el reto del desarrollo amerita más juicio y participación. Y, porque “sí seguimos como vamos y nos quedamos como estamos, nunca llegaremos, a lo que todos anhelamos”.
JOSÉ NEIRA REY
Foto: PRENSA ALCALDÍA
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