¿Por qué no convocar a los mejores y más representativos exponentes regionales y fronterizos para establecer y dar aliento a las acciones y programas que prioritariamente constituyen nuestro reto y en procura de la transformación y desarrollo que ansiosamente anhelamos?
1.- La realidad regional y fronteriza – sin consideraciones de partido, grupos o rosca alguna, que no sea el penetrar en el meollo y verdadera esencia de cuanto acontece y satura de preocupación el futuro departamental y el progreso de las provincias y municipios, que integran la vivencia de nuestra comarca y zona de realización- exige, sin exclusión de nadie y sí con el compromiso de todos, un verdadero y sincero enfoque sobre prioridades, debilidades, peligros y opciones, que se enmarcan dentro de lo nuestro. Y, con labor asociada y firmemente compartida, formular y promover el propósito de unas acciones y conductas permanentes –con seguimiento continuo- hasta llegar, a lo que esperamos y ansiosamente anhelamos ejecutar. El momento no es para perder el tiempo, ni para dejar pasar oportunidades de aglutinamiento y gestiones que se pueden concertar, porque toda postergación de determinaciones o cualquier error en apreciaciones que comprometan el porvenir de esta esquina de la República, la pagaran caro no solo quienes la habitamos, sino el eje binacional de esta frontera colombo-venezolana que tiene ventajas comparativas y oportunidades que no se han aprovechado cabalmente, porque cuando se instauró la mentalidad exportadora del añil, la quina y el cacao, y luego vinieron el ferrocarril y las carreteras, y se introdujo el café mediante el establecimiento de relaciones y empeños mayores que trascendieron, porque hubo núcleos progresistas que hicieron mucho, como lo atestiguaron alemanes, italianos, franceses, catalanes ,etcétera. Ahora están en suspenso. Y, sin el agarre y la pasión de unos deseos de coparticipación y de hacer y de llegar hasta unas metas mayores, porque estas siguen sin definirse o carecen de la fuerza y el empuje de una motivación que conduzca al éxito y al cambio y a la trasformación de lo que experimentamos. Y, porque en la frontera, requerimos de ejemplarizantes políticas de Estado.
2.- Sí, el momento no es para hacer más divisiones y fragmentaciones de opinión. Menos, cuando lo que necesitamos – y urge su presencia – son directivos informados y capaces, con señalado espíritu de servicio y ánimo firme de acertar. Tampoco es para crear pugnacidades, por valoraciones y fragmentaciones ideológicas, que no sean el abrirles camino al progreso y al desarrollo regional y fronterizo, de manera abierta, clara, honesta y trasparente. Además, porque hay gente con conocimientos y dispuestas al aporte de su integridad y espíritu de servicio.
3.- Por ello ¿Por qué no convocar a los destacados exponentes y patriarcas o matriarcas de Cúcuta, Ocaña, Pamplona y la región en general para analizar y decidir lo que mejor debe hacerse? ¿Por qué no llamar a los que integran la conciencia viva de la región y la frontera para que se reúnan y asuman la fijación de derroteros y estrategias que despierten y dinamicen a los cuadros representativos y así se precisen un camino, una ruta y una tarea por cumplir? ¿Acaso las divisiones partidaristas de antaño tienen vigencia? ¿No es este un momento de cambio y de definiciones y de responsabilidades, si auténticamente queremos investigar, competir, innovar y progresar? ¿Quién se opone a la necesidad y vigencia de la unión regional y la labor compartida?
Una postura de esta naturaleza abriría compuertas y fijaría derroteros de amplia resonancia y perspectiva. ¿Por qué no intentarlo? ¿Por qué no convocar –hombres y mujeres- a nuestros mejores y mayores exponentes, para que hagan despertar y activar al conjunto, en procura de la trasformación y metas que ansiosamente anhelamos?
JOSÉ NEIRA REY
Foto: www.minci.gob.ve
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