El 12 de junio más que conmemorarse el día en contra del trabajo infantil es el “vitrinazo” que se pueden dar los mandatarios del municipio y el departamento, con el único fin de mostrarse mecenas de la niñez y juventud de los “pelaos” que por una u otra razón deben ponerle la cara al sol y llevar algunos pesos a sus hogares.
Nada puede justificar que un niño, niña o adolecente este ofreciendo dulces, frutas, limpiando vidrios en un semáforo, en lugar de estar aprendiendo las matemáticas y el castellano en un aula de colegio, la falta de dinero ya no puede ser una excusa, pues el estado ofrece gratuidad para los menos favorecidos.
Es lamentable que solo el 12 de junio se vea la patrulla de la policía con los emblemas de infancia y adolescencia, y la ciudadanía se entere que la gobernación tiene un comité interinstitucional de prevención y erradicación del trabajo infantil y protección al joven trabajador, y ni qué decir del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), quienes desempolvaron sus chalecos luminosos y salieron por tres o cuatro calles a corretear los jóvenes que trabajan.
Porque las autoridades y los comité interinstitucionales que permanecen a la sombra de sus oficinas no contemplan la verdadera intensión de solucionar y erradicar esta problemática social con programas que garanticen a los jóvenes niños y niñas del departamento una forma laxa de estudiar y conseguir el sustento para su hogar, en el caso que se necesite realmente, se debe iniciar por visibilizar esos padres explotadores que están en las esquinas esperando que los niños vendan cualquier tipo de mercancía para arrebatarle los pesos y saciar su consumo personal.
Seguido debe existir la presencia del estado como agente defensor y no opresor, extender el acompañamiento a los jóvenes de la calle, ofertarles salidas atractivas que los enfoquen la educación, pero que también les garantice el sustento de su núcleo familiar (“en caso de necesitarlo”), todo esto se puede lograr cuando los puestos políticos se quieten esa concha de burocracia que los forra, cundo el gobierno sea de a píe y no de pantalla y desde un balcón.
Ayer miércoles las patrullas corretearon a jóvenes que se aparcan en el semáforo de la diagonal con once justo alado donde las grandes cadenas están instaladas, donde el flujo vehicular no se da espera, donde el agua lluvia les moja los dedos y gasta sus zapatos, ¡qué triste ver que hoy, cuando el día mundial contra el trabajo infantil pierda la posibilidad de que los mandatarios mojen prensa, volveremos a ver los mismo niños vendiendo los mismo productos, y las lujosas camionetas de los gobernantes pasen por allí sin causar ningún tipo de importancia!, por que guste o no, para ellos (los gobernantes) esos niños desde el momento de la entrevista en cualquier medio de comunicación, volvieron a ser invisibles.
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