CÚCUTA.- Con el fallecimiento de Andrés Entrena Parra, auténtico pilar del proceso educativo regional y un incuestionable hombre honesto y con la mayor voluntad de servicio, la región de sus particulares intereses y preocupaciones experimenta una gran pérdida, porque hallar gente dispuesta al trabajo y con la corrección y trato que da ejemplo y genera satisfacción, solo se logra, cuando existe una formación especial y una permanente familiaridad, que permiten acentuar la personalidad y el deseo de ser.
El exrector de varias Universidades y exdirector de un organismo de ayuda comunitaria y auxilio inmediato, como lo es la Cruz Roja Internacional, fue ante todo educador y protector de primera fila, así como gran profesional y constructor con el apoyo y respaldo de sus hermanos Pedro y Luis y de conocidos ingenieros y arquitectos.
Como padre, hermano, familiar y, en especial, amigo, logró que la solidaridad y la asistencia, sin arreglos ni acomodos, constituyeran, parte inequívoca e integral de su sino, sin matrícula de política condicional, ni afanes burocráticos personalistas o halagos lisonjeros.
Como parte integral de una familia que ha sido útil y expresiva en manifestaciones de arraigo y constancia ejemplarizante en acciones y aportes de servicio cuando fue necesario, la región y la frontera extienden a los hijos y demás miembros del árbol genético, como al de quienes fueron parte integral de la amistad y la cooperación, en las funciones y cargos que ocupó, las más sentidas manifestaciones de afecto y compañía en estas horas de recuerdo y obligados adioses.
Sí, porque despedir a uno de los buenos ciudadanos y exponentes de la región y la frontera, es levantar la mano y reconocer que deja un vacío, que deberá ser llenado a base de sapiencia, tranquilidad y una disposición de ánimo, que vaya hasta el meollo, de lo que se requiere o es exigente.
TEODOSIO CABEZA QUIÑONEZ
La despedida de Teodosio Cabeza Quiñones, hombre de permanente preocupación por el servicio y en las distintas actividades que su historial de vida le prodigó, intentó hacer y acompasar lo mejor, constituye una gran pérdida para la región y la zona fronteriza, a las que se entregó con afecto y dedicación constante.
Quienes lo escuchamos en tertulia de amigos, lo leímos en el Diario de la Frontera o seguíamos sus argumentaciones y planteamientos, que siempre aludían a la coparticipación ciudadana y a las obligaciones civiles y morales que todos debemos cumplir, captábamos la voluntad y el deseo de hallar soluciones en propuestas y alternativas de progreso.
Acompañando a su familia y reconociendo que había en él a un servidor integral y ejemplar, que amó a su tierra e intentó lo mejor para ella, nos unimos a los sentimientos que nacen y convoca a familiares y amigos ante el final de su tarea y la obligada cita con el tiempo y con la vida, que nos corresponde cumplir a todos los mortales.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo