CÚCUTA.- Las hechos dolorosos causados por el estallido de minas antipersonal, en Norte de Santander, han mermado sustancialmente en la última década. En el 2006, se dio cuenta de 123 casos de víctimas de estos artefactos. En el 2016, solo se han reportado dos. Del 2015, se conocieron 18 casos.
El Primer Comité Departamental de Minas Antipersonal permitió socializar la afectación por minas (MAP), munición sin explotar (Muse) y artefactos explosivos improvisados (AEI). El departamento ha sido perjudicado con la utilización de los elementos bélicos durante varios años.
Las autoridades regionales demostraron la disminución del impacto en la comunidad. Resaltaron la respuesta inmediata de las fuerzas militares para evitar mayores impactos negativos entre los nortesnatandereanos.
Entre enero y marzo, han ocurrido dos casos y se dieron en el paro armado convocado por el Eln. En esa ocasión se detectaron seis campos minados en La Curva, en la vía Ocaña – Cúcuta, desactivados por el Ejército.
La administración departamental mostró preocupación por la activación de explosivos y como respuesta propuso trabajar para evitar que se atente contra la integridad o la vida de la población. El Catatumbo, la Provincia de Ocaña, El Zulia y Puerto Santander son las zonas que ofrecen mayor riesgo.
“Hemos convocado este comité, más como carácter preventivo”, dijo el secretario de gobierno Yebrail Haddad. Las labores estarán encaminadas a activar las rutas de atención en caso de suceder algún accidente. El plan contempla actividades de pedagogía, articulación y coordinación institucional
El Gobierno debe atender el llamado hecho para que tenga presente las zonas violentadas durante el conflicto armado. Se solicitó al Programa Presidencial de Acción Contra Minas, la formación de multiplicadoras de los asuntos referentes a minas y artefactos explosivos.
Entre otras, resaltan las siguientes conclusiones del encuentro, al que asistió la representante del programa Ana Luisa Torres:
1.- La idea es capacitar a funcionarios departamentales y municipales, defensores de Derechos Humanos, integrantes de la fuerza pública y actores que quieran vincularse en la tarea humanitaria.
2.- Erevenir que haya más víctimas afectadas por las minas antipersonal.
3.- Atender con rapidez a la población víctima.
4.- Indicarles a las víctimas qué deben hacer en caso de presenciar una eventualidad de esta magnitud y restablecer sus derechos.
5.- Generar un plan de acción conjunto entre el Gobierno y entidades locales para alertar y prevenir sobre las minas antipersonal.
6.- Crear rutas de atención en el departamento.
7.- Hacer formación pedagógica en la región.
Foto: ingenierosmilitaresdecolombia.wordpress.com
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