CÚCUTA.- Luego de 40 años de trabajo en la gimnasia, desde cuando empezó como entrenador, con las uñas, en el colegio Inem, hoy Jairo Ruiz Casas es uno de los artífices para que la disciplina que se practica en Cúcuta y Colombia sea considerada una de las mejores del mundo.
El profesor y el equipo de trabajo se sienten a gusto con lo que hacen y como lo hacen, pero quieren y van por más. El duro comienzo de la gimnasia trazó el camino para llegar al éxito que hoy disfruta por los resultados obtenidos en el país y el exterior.
¿Hace cuánto está vinculado a la gimnasia?
Empecé en 1970, como gimnasta y terminé en 1976. Después, en 1977, me fui para la Universidad de Pamplona. Participé en un Nacional y fuimos subcampeones. Entre 1978 y 1981, fui entrenador. Regresé como entrenador en 1985 hasta el momento. Son más de 40 años en esta profesión.
¿Porque la gimnasia?
Hay dos razones. Primera, siempre he dicho que el deporte es el mejor vehículo publicitario de la salud, es un vehículo que no es artificial, es natural, y considero que el mejor medicamento es el ejercicio. Segunda, desde pequeño me ha gustado la actividad física y empecé a estudiar en la universidad, me gradué y doy gracias a Dios que después de eso me formé como entrenador y seguiré hasta que Dios me diga.
¿Qué recuerda de su etapa como gimnasta?
No fui muy bueno, era el más malo del equipo, pero era líder, apoyaba a mis compañeros, llegaba primero, los llamaba. Lo hago por convicción y me siento orgulloso. Si hubiera la oportunidad de volver a nacer volvería a estudiar Educación Física.
¿Cómo era la preparación en el colegio Inem?
Nos tocó sufrir, pero vivo agradecido, porque en ese plantel terminé mi secundaria, me formé como deportista y empecé a hacer mis pinos como entrenador. Era un área de 18 m de largo X 9 de ancho, era reducido. Si hacía suelo no podía hacer barra ni anillas, si hacia anillas no podía hacer asimétricas, si hacía barra nadie podía hacer suelo. Era limitado.
¿En qué año llegaron al coliseo ‘Eustorgio Colmenares Baptista’?
El 20 de julio del 2000. Llegamos con aparatos deteriorados, eran los del Inem. Nos tocó trabajar con las uñas. Teníamos colchonetas de algodón; pero, bueno, de eso se trata, de mejorar en los aspectos técnico, deportivo y humano. Cuando llegamos consideramos que era un mal necesario y a los dos años ya nos dieron los primeros juegos de aparatos. En el 2011, llegaron los nuevos. Estamos agradecidos y contentos, porque avanzamos en beneficio del deporte departamental y nacional.
¿Recuerda su primera competencia como entrenador?
Fueron unos intercambios con gimnastas de Bucaramanga y Pamplona. Me dejaron una huella bien definida. Una salida a competir fue en 1986, quedamos campeones nacionales con Alexander Rangel, y Denis Beltrán fue subcampeón juvenil. Antes, habíamos salido campeones con Rangel en arzones. Dos años después, fuimos campeones en infantil y juvenil.
¿En esos momentos que empezaron a llegar los aparatos nuevos y una buena adecuación como era la metodología de trabajo?
La llegada de esos aparatos fue en el 2012. El cambio fue tremendo, se acrecentaron los resultados en las competencias nacionales e internacionales, llegaron más deportistas y ahora tenemos la sexta generación de talentos. Esto trae beneficios para el país, para el departamento y para nosotros.
¿Qué recuerda de las seis generaciones que han pasado por su mando como técnico?
Hay, en este momento, tres modelos de deportistas para seguir. Son las cosechas de generaciones que han pasado y pues en eso me marcan puntajes. La sexta generación viene con una productividad mejor, porque es un proceso de 10 a 11 años y hacen elementos que no hacían Jossimar Calvo o Giovanni Quintero, que son referentes. Son reliquias y son la huella para que los demás alcancen progreso y mayores triunfos y resultados.
¿Se siente el autor de lo que es Jossimar Calvo?
Sí, pero no solo Jossimar. Considero que todos los gimnastas son una familia y lo más importante es que han recibido educación y formación, que es difícil de encontrar. Me siento orgulloso, porque con los entrenadores manejo esto como una empresa y es satisfactorio ver que en todos los niveles mejoramos paulatinamente.
¿Cómo fue el comienzo de Fisiogym, Mentality?
Empezamos, hace muchos años, con un ultra sonido, un tensium y una cicla. Por falta de mantenimiento, los vendí. Eso ocurrió en 1999. Ese año pensé en retirarme, porque no aguantaba, tenía que mantener a los deportistas y no veía una ayuda para resolver los problemas. Hace 4 o 5 años, comenzamos en un pequeño salón del gimnasio a tener un ultrasonido más sofisticado, un láser y los aparatos necesarios. Seguimos con la compra de equipos y nos trasladamos al segundo piso, pero era un escenario atípico, porque un paciente con un esguince de tobillo o problemas en la rodilla se le hace difícil subir escaleras. Estamos en una sala, afuera del gimnasio, y ahí asocié a Fisiogym con el Instituto Técnico Guaimaral. Contamos con cuatro fisioterapeutas.
Hace Dos años comenzamos con Mentality, que lo dirige el doctor Carlos Gutiérrez, tenemos aparatos de relajación, concentración y visualización para acción y reacción, tenemos antropometría y tenemos otros implementos para que nos ayuden a ver cómo está el deportista y también contamos con jacuzzi y próximamente con sauna con el fin de recuperar al alumno y esté en óptimas condiciones para soportar las cargas de la competencia.
¿La competencia que más le haya producido satisfacción en lo que lleva como entrenador?
Hay muchas. En el 2002, en ‘Estrellas del futuro’, Wilson Fuertes empato el primer lugar con David Martínez. Fue una competencia de satisfacción, porque fue un compromiso que adquirí; las primeras copas mundo que ganó Jossimar en Bélgica y China.
¿Qué tan importante es Denis Beltrán para Jairo Ruiz después de ser su alumno y ahora que hace parte de su equipo de trabajo?
Denis hizo parte de la tercera generación de gimnastas. Siempre ha estado a mi lado desde 1998. Le pague cursos internacionales para ser juez internacional, se graduó de sicólogo, es mi mano derecha por su personalidad y su carácter.
¿Cómo fue la preparación para los Olímpicos de Río 2016? ¿Qué falto para que pelear por una medalla?
La preparación estuvo excelente. Nos faltó experiencia, más calma. Jossimar se llenó de angustia por los compromisos que tenía. Era el mejor deportista en Cúcuta y en Colombia, fue el abanderado de la delegación, tenía un cumulo de títulos que lo catalogaban para obtener una medalla. No lo soportó, fue un peso grande, pero debemos acondicionarnos a la situación por eso es que con más experiencia trabajamos para que no se repita.
¿Cuál ha sido el estudiante más aplicado y el más necio?
Los más aplicados son Javier Sandoval y Jossimar Calvo, y el más necio, Juan Camilo Sánchez. Muy terco, le dice uno las cosas y hace otras, pudo haber sido medalla de plata o de bronce en los Bolivarianos en paralelas, pero no atendió el llamado y falló por desobediente.
¿Cómo es la manera de regañar o corregir a los gimnastas?
Los tiempos han cambiado. Antes era duro, enérgico, temperamental. Regaño fuerte a los asistentes cuando no se hacen las cosas de la mejor manera. Antes era un todero, me tocaba de trabajador social, médico, fisioterapeuta, entrenador. Era una carga fuerte, no podía estar en todos lados. Ahora, siento menos estresado y puedo pensar más sobre la planeación con respecto a los deportistas.
¿Qué tal es la relación con Jesús Romero?
Excelente. Es el padrino de mi hija. Fue uno de los alumnos más inteligente que tuve, un gran ejecutor. Después del accidente se preparó académicamente, es abogado, está en una especialización, practica bocha y lo combina con la parte gerencial.
¿Después de tanto sacrificio se imaginó que este gimnasio sería utilizado por delegaciones del exterior?
Es atípico estar en un gimnasio en compañía de vóleibol, bocha, yudo, tenis de mesa. Hemos hecho cambios a la hora de hacer suelo y paralelas para que no interfiera cuando están entrenándose. Ha sido difícil. La venida de deportistas de Dinamarca, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, entre otros, le da estatus a Cúcuta y a la gimnasia. A ellos le sirve, porque ven entrenar a Jossimar Calvo y a todos los compañeros. Ninguna ciudad ha tenido la oportunidad de tener 12 selecciones que visiten su gimnasio y esto se hace porque sabemos el nivel que hay en todas las categorías masculinas y femeninas. En conclusión, somos privilegiados.
¿Jairo Ruiz cómo maneja las concentraciones?
Poco molesto o hago chistes con los alumnos, soy disciplinado, organizado, temperamental, me gusta la disciplina y ellos lo saben. En las concentraciones, a las 8:30 de la noche, celulares apagados y a dormir. Eso hace parte del entrenamiento invisible y más cuando uno va a competir en Europa que debe adaptarse a los cambios de horario. Son conductas que se deben plantear y no se pueden violar.
JORDY ORLANDO CRUZ
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