CÚCUTA.- La delegación venezolana de gimnasia es la quinta en llegar a Cúcuta para preparar las competencias venideras. Para el entrenador venezolano Henderson Herrera no solo es la preparación física, sino también la parte emocional y mental para alcanzar el éxito. Viene a la capital de Norte de Santander a enriquecerse en todos los aspectos.
¿Cómo empieza su historia en la gimnasia?
- Todo empezó porque mi papá un día me pregunto qué quería ser. Le dije que volar como Supermán y saltar como Batman. En vez de tomárselo en juego, se puso a pensar qué deporte tenía esas características, y dijo que, definitivamente, era la gimnasia olímpica. Empezó a averiguar, hasta que un día me puso a prueba y me gustó.
¿Que fue eso tan especial que lo hizo enamorar de la gimnasia?
- Probé muchos deportes. Practiqué boxeo, taekwondo olímpico, taekwondo arte marcial coreano, yudo, esgrima y atletismo. Esas disciplinas hicieron que amara más la gimnasia, porque era el deporte más completo para mí.
¿Fue difícil la adaptación como gimnasta?
- Sí, muy difícil. En la actividad física lloraba cuando me hacían flexibilidad. Siempre tuve apoyo de mis padres, me incentivaban y me explicaban que esto era circunstancial, que era de momento, que después me acostumbraría y no me dolería. A veces sentía que no podía. Ellos me inculcaron pasión y esfuerzo. Por eso amo tanto este deporte.
¿Cuándo fue su primera competencia?
- Se llamaba campeonato Miranda 83.Fue en Los Teques (capital del estado de Miranda, en Venezuela)
¿Cómo recuerda esa competencia?
- Tenía 8 años. Llevaba poco tiempo respecto a mis compañeros; sin embargo, por alguna extraña razón no tenía temor. Estaba ansioso por hacer lo que sabía hacer. Competí y gané medalla de bronce en manos libres.
¿O sea que su niñez se basó en la gimnasia?
- Sí. Mis juegos eran policías y ladrones con mis compañeros. Jugaba trompo, metras en el gimnasio. Mi papá era guardia de seguridad y le aterraba la calle. Me inculcó la disciplina deportiva para mantenerme ocupado. Muchas veces veía jugar a otros niños desde la ventana de mi casa. Mi niñez trascurrió en el gimnasio. Pero fui feliz y me complemento todo.
¿Cuándo fue su primera salida internacional a competir?
- Tenía 13 años. Fue en un Sudamericano en Chile.
¿Qué tal fue la experiencia en ese sudamericano?
- Fue única e inolvidable. Hubo una buena conexión entre el público chileno y yo. Formé buena amistad y salía todos los días en los periódicos, gracias a los entrenamientos que hacía. En conclusión, fue una experiencia maravillosa.
¿Qué tiene de diferente la preparación de un gimnasta respecto a otros deportes?
- La preparación de un gimnasta es de acuerdo con las capacidades y lo hace un deporte completo. Tiene que desarrollar fuerza, flexibilidad y coordinación. Por eso lo hace acreedor de ser un deporte altamente competitivo.
¿Cuál fue su mayor logro?
- Bronce en Juegos Bolivarianos. Mi mayor logro es estar con la selección de mi país, porque es motivar, hablarles a los gimnastas sobre mi experiencia. Impulsarlos a soñar con grandes metas. Que no se queden solo con la participación, sino que sueñen y trabajen por conseguir oro olímpico.
¿Porque se retiró de la gimnasia en la etapa como deportista?
- Estaba en el apogeo de mi carrera. Entrenaba con los rumanos, intentaba hacer nuevos aparatos y en uno de esos entrenamientos tuve una lesión en el cartílago. Eso firmó mi retiro.
¿Que tiene el entrenador que fue deportista que no lo tiene el entrenador que sale de la universidad?
- Principalmente, la vivencia. Tiene ciertos tips sobre cómo hacer un ejercicio, cómo concentrarse y la motivación. El entrenador que fue a la universidad, de pronto, tiene la técnica exacta del aparato. Pero aun cuando todos nos preparamos, el que fue deportista habla sobre las experiencias que tuvo. Eso lo hace especial y motiva más a los muchachos.
¿Qué cree que les falta a los deportistas para llegar al éxito?
- Les digo que hay que competir con honor, por la gloria. No pensar en dinero, ni en bienes materiales. Pensar en que tiene que ser mejor cada día en la parte física, en la técnica, mental y espiritualmente. En darse cuenta que el deporte une naciones y eso lo hace especial. Tiene que saber que con Dios todo es posible. Y tener una mente ganadora y amplia.
¿Qué tanta importancia le da Venezuela a la gimnasia?
- Ha sido un deporte especial para mi nación. Ahora, es más especial porque estamos de regreso después de tantos años de triunfos y privilegios. Con el profesor Celis Briceño sabemos que tenemos apoyo del ministerio del Deporte y la Federación de Gimnasia. Estamos unidos y los resultados han sido mejores. El profe Caldera, que trabaja con la parte femenina, aporta en las charlas para motivarlos.
¿Cómo es la manera de hablarles a los gimnastas para que lo tomen como entrenador y amigo?
- Al principio soy extremadamente enérgico. Soy juez, jurado y verdugo. Ofrezco fuerza, trabajo con intensidad. Al principio no cae bien mi forma de entrenar. Después de que se dan cuenta que soy el que manda, el que tiene la fuerza para impulsar, y entienden el rol, entienden que puedo cambiar su manera emocional y existencial. Utilizo las películas de motivación de personas que, como ellos, tienen problemas y llegan al éxito.
¿Qué tan difícil es manejar a un deportista con problemas de maltrato familiar, físico, matonismo, etcétera?
- Me ha pasado con muchos. Hay el caso de un niño que no tenía consistencia en la gimnasia. En ocasiones, el papa le pegaba, no hacía caso a las recomendaciones de la sicopedagoga, en el colegio tenia peleas con los compañeros. Empecé a formar su carácter y tres meses después cambió en casa. Los papás me agradecieron por el cambio. A veces es bueno formar a los padres de familia.
¿Se han visto afectados con la situación de su país?
- Sí. Cuando hay estas crisis, afectan todos los campos. Sin embargo, con apoyo del Ministerio tenemos base de entrenamientos, lugar de concentración, tres comidas al día, cobijas y servicio médico. Por medio de charlas y de películas tratamos de burlar la situación y darle positivismo al grupo.
¿Cómo disfruta mejor las concentraciones, como deportista o como entrenador?
- De las dos maneras. Pienso que la condición de gimnasta no me la quita nadie. Sigo siendo gimnasta y me apasiona y disfruto como si estuviera en las pruebas. Como técnico vine a Cúcuta a aprender mucho del profesor Jairo (Ruiz) y del equipo multidisciplinario.
¿Qué tanto le puede ayudar a este grupo compartir con Jairo Ruiz?
- Admiro hace mucho tiempo el trabajo de Jairo Ruiz. Es un apasionado de lo que hace. Me gusta hablarles a los atletas sobre la biografía de la gente. Les hablo de los comienzos de Jairo. Cuando no tenía ni magnesio, cuando no tenía ni aparatos, ni colchonetas. Cuando se desea algo con vehemencia, llega. Ahora, tiene un centro de alto rendimiento que sirve de referencia para Latinoamérica. Es buen complemento y nos sentimos como en casa.
Defina con una palabra la gimnasia colombiana…
- Talento.
¿Cuánto les ayuda a los gimnastas compartir entrenamientos con Jossimar Calvo?
- Jossimar crea un antes y un después en la gimnasia. Es el primero en estar entre los primeros 10 en los Olímpicos. Tiene una calidad humana increíble. Es humilde y caritativo, eso me sirve para darles ejemplo a los muchachos.
¿Entonces, se puede decir que el deporte es la cura de todos los males?
- Pienso que el deporte es hermandad. Une lasos de naciones. Es la mejor forma de unir a un país y hacernos humanos.
¿Cómo definimos al profesor Henderson Herrera?
- Soy luchador, motivador, apasionado y enamorado de la vida.
¿Qué debe tener un entrenador de gimnasia para ser el mejor?
- Ganas de aprender y siempre compartir con los mejores.
JORDY ORLANDO CRUZ
Contraluz.CO Sólo Periodismo