CÚCUTA.
El semáforo cambia a rojo. Sobre la cebra se para un hombre vestido con el uniforme rojinegro del Cúcuta Deportivo. Debajo del brazo izquierdo lleva el balón y en la mano derecha un libro acerca de filosofía oriental que comenzó a leer esa mañana. La intención es sorprender a conductores y pasajeros con malabares y trucos. La recompensa es voluntaria, así sea en monedas.
Fernando Ortega nació en Pachelly (Tibú). Allá, desde niño, comenzó a soñar con ser futbolista y adquirió habilidades para el dominio de la pelota. La mayor serie que ha conseguido suma 5000 repeticiones, pegándole con cualquier parte del cuerpo, menos con los codos y las manos. Dos veces ha dado la vuelta interna por estadios deportivos. Una en el General Santander y la otra, en el diamante de béisbol de Cartagena.
A esto se lo llama ‘fútbol estilo libre’ y consiste en hacer malabarismos con un balón. No hay pista ni se requieren escenarios adecuados. La calle basta y la esquina es propicia para demostrar estas cualidades. Los padres fundadores son Mr. Woo y Kang Sung Min, surcoreanos que solían entrenar con un balón hasta 8 horas al día y desarrollaron esta nueva manera de arte (Wikipedia).
- Jugué fútbol 11 y ahí uno va cogiéndole amor al balón. Después comencé a ver videos de personas que son profesionales haciendo malabares.
La idea es entretener al público vaporoso que aparece en las vías urbanas y que no requiere graderíos para sentarse. El espectáculo dura los segundos que marca el semáforo para cambiar a verde. No se compran boletos, ni se pagan entradas, solo se reconoce al artista con un incentivo económico que, al contarse al final de la jornada, puede sumar algunos miles de pesos. No muchos.
Fernando, en ocasiones, se encerraba en casa y repetía los movimientos entre dos y tres horas, juicioso, hasta que salieran bien y estuvieran listos para mostrarlos a los espectadores callejeros.
Está convencido de que, para haber sido futbolista, aficionado o profesional, le faltó proceso. A la llegada tardía a los entrenamientos se unieron problemas sicológicos y de ansiedad, desconfianza y falta de autoestima. Y para complemento, quizás, lo afectó el haber nacido en vereda, en pleno campo nortesantandereano.
- Llegar a la ciudad es como un descontrol. Una situación difícil, porque necesita adaptación, tiempo. Y hay cicatrices que impiden volar y creer en nosotros.
El primer golpe de vista en el transeúnte o conductor es de curiosidad. Luego, al apreciar los movimientos y las piruetas, entiende el mensaje intrínseco que transmite. Después, se da el gesto de admiración y valoran ese que puede ser un trabajo para el observador, o diversión para el ejecutor. Por último, el reconocimiento por hacerlo bien.
En los momentos de reflexión, y mientras el balón queda a un lado, Fernando se cuestiona acerca de la vida y qué sentido tiene vivir. En esos instantes busca su mejor versión como ser humano para expresarla por medio del deporte. El fin es encontrar el punto exacto y preciso para ayudar a la sociedad.
Este estado meditativo lo complementa con la lectura. Al terminar los ejercicios y recibir lo que puede ser la paga por su arte, vuelve a las páginas del libro que lee con el objetivo de superar los estados emocionales que lo ponen a pensar a profundidad.
- La mayor parte del tiempo libre lo dedico a investigar sobre filosofía, historia y temas intrigantes.
Este contacto con los autores lo ha inspirado para escribir poemas y canciones. Por estos días está comprometido con la terminación de un libro y ha asumido esta tarea, porque está seguro de que es otra manera de aportarle a la sociedad. Es bachiller y autodidacta. Será tipo novela referente a su historia. No tiene el título, está en proceso de organización. No estará relacionado con el balón, sino más bien sobre qué sentido tiene la existencia humana.
Ha leído más de 250 libros, casi llega a los 300, sobre todo de transformación personal, autoayuda y personajes históricos, que le dejan mensajes espirituales, empresariales y cómo vivir en equilibrio.
Entre sus pretensiones con el balón no está el impresionar con récords ni buscar la figuración. Solo sabe que puede darle golpes durante 15 minutos o caminar a lo largo de seis cuadras sin dejarlo caer. Para estar entre los grandes del mundo necesita preparación. El que mayor dominadas tiene, supera las 50.000.
- Tendría que prepararse uno muchísimo y buscar la manera de llegar a los medios o que los de Récord Guinness o de otros récords lo vean.
Fernando es cordial, sencillo al hablar y amigable. Hoy está vestido de motilón, mañana tendrá otro uniforme y pasado mañana uno diferente. Cada día se levanta con el afán de hacer todo bien. La jornada comienza, a las 5:00 de la mañana, con 20 minutos de ejercicio, 20 minutos de lectura o escritura y 20 minutos de oración o meditación.
El semáforo vuelve a rojo. Es el momento de regresar al trabajo. Lee 10 segundos, prepara la mente. Lanza el balón al aire, prepara el cuerpo. Los vehículos están detenidos, los ocupantes preparan la vista. Dos golpes con la cabeza; cinco, seis, con los pies; sube a la rodilla, siete, ocho; pasa de hombro en hombro, nueve y diez.
- Cuando estuve en el fútbol no vi la oportunidad. Sentí que todas las puertas se habían cerrado y me dediqué a esto. Busco un propósito más a fondo, a largo plazo.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo



