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“Lo que no hizo ‘La Negra’, lo hacemos nosotros”

CÚCUTA.- Mientras la administración municipal cumple con los requisitos para hacer efectivo el crédito por $20.000 millones para la recuperación de la malla vial de Cúcuta, José Gregorio y Víctor Alfonso se ganan hasta $70.000 diarios tapando huecos en las calles cucuteñas.

Los primos inician la labor a la 2:00 de la mañana. Bajan desde la parte alta del barrio La Victoria (Ciudadela Juan Atalaya) para hacerse cargo de la responsabilidad incumplida por el gobierno local.

“Lo que no hizo ‘La Negra’ lo hacemos nosotros”, dijo entre sonrisas José Gregorio, quien se declaró el “dueño del chuzo”. Hizo un paréntesis en la jornada, dejó de chiflar a los conductores para llamar la atención y por unos minutos no tendió la mano para recibir las monedas que les largan desde las ventanillas de los vehículos.

Su pariente continuó con el relleno de los baches, sin técnica, sin conocimientos, sin herramientas ideales y sin material adecuado para curar el problema para siempre.

La cuadrilla de los tapa huecos la conforman 18 hombres, todos residentes en La Victoria y conocidos entre sí. “Todos son del combo, como de una compañía”. Para ‘no pisarse los callos’ decidieron repartirse las vías y cada cual trabaja en el sitio indicado.

El asfalto que utilizan lo toman de los lugares donde se adelanta el bacheo oficial. Es material desechado de otras calles, envejecido y con la vida útil terminada hace rato. Lo consiguen en los botaderos, lo reciclan a su manera, lo llevan en baldes a la calle o avenida escogida, lo vierten en el hueco, lo cubren con aceite y listo.

Cumplida la tarea, resta pararse en la mitad de la vía, comenzar a pedir la ayuda y almacenar los billetes o las monedas que les dan. La máxima propina llega a los $4.000 y la mínima es de $500. Los que más colaboran son los hombres y las mujeres se muestran tacañas.

La jornada termina después del mediodía. Regresan a casa agotados, porque han pasado hasta 10 horas de pie. Llevan la ganancia que en un buen día suma hasta $70.000 y en una mala mañana puede llegar a $40.000.

El secreto del oficio es simple, “ser uno arriesgado y no darle pena con nada”, explicó José Gregorio. No avergonzarse de estar renegrido por el asfalto, no amilanarse ante las amistades y no creer que ese trabajo es deshonroso.    

A la semana, de acuerdo con la contabilidad de los primos, pueden ganarse $500.000. Sábados y domingos descansan. “Toca darle duro” para conseguir ese salario, pero se esfuerzan y lo logran.

     

En ocasiones tropiezan con gente que no entiende la labor que cumplen y les tiran los carros por encima para apartarlos del camino y no regalarles la moneda que esperan con afán.

“Es gente desagradecida”, se lamentó el ‘patrón’, aunque no acusó con maldiciones a los que no los comprenden. Entre las cuentas tiene que de 500 automotores que pasan por el lugar del trabajo, el 10 por ciento de los conductores los embisten adrede.

Hace ocho años, ante la falta de oferta laboral, decidieron agarrar una pala, comprar el par de baldes, buscar el asfalto desechado y escoger la calle.

Hoy, en esto que no es un arte, “uno se gana la plata relajado”, más cuando no hay que obedecer a un horario ni recibir órdenes. Solo hay que mantener la disciplina de irse a la cama a las 6:30 de la tarde, luego de la comida, porque hay que madrugar para bajar al centro y hacer “lo que no hizo ‘La Negra’” en los últimos cuatro años.

Lo que no saben José Gregorio y Víctor Alfonso es que los $20.000 millones solicitados por la administración municipal están listos en el banco para ser desembolsados y firmar los contratos para pavimentar las calles cucuteñas. Posiblemente, en el programa esté la vía que un día tomaron para tapar los huecos y ganarse el sustento.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Fotos: MARIO CAICEDO

mariocaicedo30@gmail.com

      

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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