CÚCUTA.- En Norte de Santander 723 mujeres han denunciado haber sido víctimas de delitos sexuales en el conflicto armado. Las demás han preferido callar y no contar esa dolorosa historia que las marcó física y espiritualmente de por vida.
Un día cualquiera, cinco guerrilleros de las Farc abusaron y torturaron a Yolanda Páez, también integrante de ese grupo subversivo. Dos fueron asesinados y los otros tres, ‘El Zarco’, ‘El Negro’ y ‘El Flaco’, existen. “Mi historia es compleja. Pasé por muchos momentos y diferentes clases de violencia”, dijo esta mujer que sintió la necesidad de hablar y sacar a la luz la tormentosa experiencia.
El proyecto de rehabilitación sicosocial que tiene en el país la Unidad de Víctimas la ha ayudado a superar lo ocurrido. Ha adquirido conocimientos para empoderarse de la situación y ayudar a las 107 integrantes de la asociación que organizó en Ocaña. Esas mujeres, también pasaron por hechos victimizantes y dos vivieron peores momentos, en Teorama. Fueron arrastradas por las calles del pueblo y violadas delante de los habitantes. “Gracias a mi experiencia las he sacado adelante y no han callado más y han denunciado a los agresores”.
¿Quiénes son victimarios y dónde ocurrió el hecho?
Fueron de las Farc. Ocurrió en La Pista, vereda de Miraflores (Guaviare). Dos fueron asesinados, existen ‘El Zarco’, ‘El Negro’ y ‘El Flaco’. De verdad, verdad, en mi corazón no existe rencor. Los he perdonado, porque no puedo vivir con esta carga. Gracias a Dios con el proceso vivido me he liberado, y ayudo con mi experiencia a otras mujeres de Ocaña y de municipios aledaños.
¿Cómo se alcanza a perdonar después de lo ocurrido?
Perdoné, porque a pesar de todo lo que sufrí, los hechos hicieron un pare en mi vida y me llevaron a ayudar a otras mujeres y a sacarlas adelante y, sobre todo, a que perdonen. Perdoné a esa gente, porque me nació. Sé que me hicieron daño, pero de ese daño surgió algo positivo, me ayudó a conocer que como mujer tengo derechos y puedo hacerlos valer, y que tengo cómo luchar por otras mujeres, y que para empezar este proceso hay que perdonar. Dios me ha dado una capacidad grande para perdonar.
¿Ha tenido frente a frente a los victimarios?
Sí, a tres de ellos. Cuando me salí de las Farc estuvieron siguiéndome por cuatro años. No lo sabía. Creían que iba a hablar, que los iba a denunciar. Vi frente a frente a ‘El Flaco’ y a ‘El Zarco’, pensé que me iban a matar.
¿El dolor es más físico que espiritual?
Es más espiritual. En lo físico se queda marcado en el cuerpo.
¿Tuvo apoyo de la familia para salir de esta situación?
No, nunca. Inclusive, en este proceso que llevo, y a pesar de que he tenido amenazas, mi familia me ha rechazado, siempre ha sido apática. Tampoco los necesito, porque gracias a Dios he tenido a mis mujeres (las de la asociación) que me han apoyado y me han llenado ese vacío que ha dejado mi familia.
¿Ahora, su vida es normal?
Sí. Trabajo, saco a la asociación adelante, hago gestión para ellas, trabajo para las 900 familias víctimas que viven en el barrio Colinas de la Provincia, que fundé en Ocaña, las ayudo y empodero, formo líderes en mi asociación para que hablen.
Yolanda Páez participó en el acto de conmemoración del Día nacional de la dignidad de las mujeres víctimas de delitos sexuales en el conflicto armado, organizado por la Secretaría de la Mujer de Norte de Santander. En el auditorio de la Torre del Reloj contó su historia.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
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