CÚCUTA.- Zenaida es otra de las viudas que ha dejado el conflicto armado colombiano. Un día tomó la decisión de unir su vida a la de un agente de la policía y corrió con el infortunio de verlo caer muerto en un ataque de la guerrilla. Desde entonces han pasado largos y tristes años, ensombrecidos por el abandono estatal.
Ahora, hace parte de la Asociación Damas Sembradoras de Esperanza Verde Oliva, conformada para darles atención a quienes han perdido hijos y esposos en la guerra interna. “Se viven momentos difíciles y tristes, pero la vida sigue y la mujer es una verraca y por los hijos hay que salir adelante”.
En el pueblo hasta donde llegó con el marido aprendió a elaborar artesanías. Una vecina la enseñó, sin premonición alguna, y los productos servían para adornar la casa. El tiempo dio un vuelco a la vida de Zenaida y la tiene inscrita en ese grupo de mujeres que ganan el sustento con manualidades.
Esta semana, la Secretaría Departamental de la Mujer organizó la muestra de mercancías hechas en el hogar para permitirles encontrar un mercado más allá del barrio de residencia. “El objetivo es hacer que se conozca el trabajo que las víctimas desarrollan, es una muestra del talento de cada una”, reconoció María Eugenia Riascos, titular del despacho oficial.
En la exhibición hubo postres, muñecas, artesanías en madera y otros productos. La intención es una: “Debemos dejar atrás el estigma de víctimas y salir adelante. Necesitamos de las instituciones para demostrar que somos capaces de ser mujeres forjadoras de paz”, dijo María Cristina Vargas, presidenta de la Asociación.
El respaldo que les faltó en una ocasión, lo han encontrado en la Secretaría de la Mujer y participan en capacitaciones y actividades diversas. “Siempre nos tienen presente y están pendientes de las mujeres”, reconoció la vocera.
Y no quieren quedarse ahí, con el aprendizaje, tienen el sueño de montar microempresas para darles trabajo a las demás mujeres viudas de la violencia y salir adelante. Para cumplir este anhelo requieren del apoyo del Estado. “A pesar de la situación que viven no han perdido la fe. Ahí estamos nosotros entregando apoyo y respaldo”, dijo la secretaria Riascos. “Este es ‘un granito de arena’, pero vienen buenas nuevas para ellas”.
En uno de los pasillos del Palacio de Justicia de Cúcuta se montó la feria. Zenaida es la encargada de sostener el hogar y para lograrlo elabora relojes de pared en porcelanicrón. Es un negocio pequeños que le ha funcionado para sacar a adelante a los hijos.
“Soy como el ave fénix, al revivir entre las cenizas de lo que ha pasado con mi familia”, expresó la beneficiaria del programa que cubre a las mujeres víctimas del conflicto armado en la región. En la exposición también hubo prendas de vestir para niños y damas, zapatos, bisutería, repostería y pastelería.
Foto: PRENSA GOBERNACIÓN
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