Javier Darío Restrepo es el maestro de la ética periodística en Colombia y buena parte de Latinoamérica. Atiende las consultas profesionales en el espacio brindado por la Fundación Nuevo Periodismo, de Gabriel García Márquez, en el que muestra la experiencia ganada en este campo por el trabajo ininterrumpido por más de cinco décadas. En esta condición ha ofrecido conferencias en varios países.
En el inicio de la vida estudió en el seminario. De ahí el amor por la filosofía. Además, aprendió a dominar el latín. “Ha sido de gran ayuda, fue una experiencia enriquecedora”.
Tomó la decisión de abandonar el camino sacerdotal, porque observó nuevos caminos y nuevos estudios que podía cursar.
La celebración del Día del Periodista, el 9 de febrero, lo trajo a la biblioteca pública Julio Pérez Ferrero, de Cúcuta, para hablar del tema que domina, la ética, a la que le tomó amor hace mucho tiempo, cuando perteneció a la comisión de un canal de televisión, que tenía como objetivo investigar a los periodistas.
“Decían que recibían el sueldo de los periódicos y aparte tenían sueldo de otros. En ese momento seguí en la ética y aquí estoy”, dijo con voz pausada y palabras bien pensadas, como cuando escribe las recomendaciones en la Fundación.
Siempre escribe a mano y después utiliza la máquina. “Siempre lo he hecho. Más que una costumbre es una necesidad. Los 26 libros que he escrito los he hecho a mano. Al momento de digitar, veo palabras mal empleadas, errores y tengo la oportunidad de corregirme”.
Es su primer y principal editor, se autocorrige antes de enviar cualquier texto o escrito.
El trabajo para la Fundación le ha permitido viajar por el mundo. Ha conocido la mayoría de países. En España e Italia estuvo buen tiempo.
Se observa el brillo en los ojos cuando le mencionan a su amigo Gabriel García Márquez.
Mantiene buena relación con el Nobel colombiano. “Estuvimos en México, ofrecimos conferencias, aunque por su estado de salud los médicos le han recomendado mucho reposo. No puede hacer grandes esfuerzos”. Hace cuatro años que no se ven.
Prefiere leer libros físicos por sobre los virtuales. En casa tiene habitaciones llenas de libros de todo tipo. Calificó la lectura como arte. “La lectura es impresionante”.
Es difícil saber con exactitud cuántos libros lee en un mes. Estimó entre cinco o seis. Ahora, está en el ejercicio de hacer resúmenes de varios libros y toma algunos solo para consultas. “Si tengo una duda, recuerdo en qué libro habla de eso, voy y busco el capítulo exacto en donde está la respuesta, solo para consultar”.
A la hora de dormir usa pijama como un niño de 5 años. No hace grandes exigencias cuando lo invitan a ofrecer una conferencia. “Lo único es que pido un hospedaje que esté en silencio, lejos del bullicio, porque como soy medio sordo”.
Enviudó hace año y medio y desde ese entonces lleva una relación cercana con hijos y nietos. No hay como un procedimiento ético qué aplicar.
En materia de periodismo está seguro de que los medios desinforman por la competencia a la que están sometidos por ser el que primero diga la noticia
“Priman los intereses económicos, no la verdad saludable que se le debe decir a la sociedad”.
Todo el tiempo se autocritica. “Esa es la base de la persona, del periodista en este caso. El que piense que ha hecho las cosas bien, se estanca, pero el que considere que cada día puede mejorar, ese se supera y surge. Es la gran enseñanza que les dejo a mis hijos. El autocriticarse para cada día ser mejor persona y profesional. Tenemos que estar actualizándonos día a día”.
HEIDER LOGATTO
Estudiante de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Contraluz.CO Sólo Periodismo
