CÚCUTA.- Los cucuteños se han visto sometidos a diferentes apreciaciones no tan favorables en términos de cultura por parte de personas ajenas o no tan cercanas a la ciudad. Los descalificativos son muchos y se evidencian, por ejemplo, en algunas publicaciones de artículos o columnas de opinión de conocimiento nacional y que no dejaron puntos positivos para rescatar.
Contrario a esto, el cucuteño natal manifiesta siempre cariño sincero hacia la “ciudad frontera”. Más allá de las complicaciones que pueda presentar en materia de organización social, política, económica o cultural, el ciudadano del común manifiesta la intención de cambio para bien y que nadie está exento de presentar dificultades en sus estructuras como organización social.
Ante la pregunta ¿qué opina usted de la cultura cucuteña?, formulada a visitantes de otras ciudades, las respuestas significativas hacen referencia a la falta de cultura ciudadana: evidente desorden (basuras o desechos) en las calles, problemas de movilidad y falta de atención al desfavorecido, son lunares que se interponen entre la ciudad y la aceptación de las costumbres o la buena imagen de los habitantes.
Ciro Ramírez Dávila, presidente del Comité Intergremial de Norte de Santander, habló sobre las características del cucuteño promedio. “Por naturaleza es grotesco, no es que hable duro porque esté disgustado, sino que el timbre de voz es fuerte; es fiestero, donde ve un tumulto allí llega a ver qué ocurre. El cucuteño se ha convertido en una persona abierta, que dice de frente lo que siente, es sincero”.
El cucuteño es de fácil amistad y no es egoísta. Ha sido forjador de grandes avances para el país. Cúcuta fue la puerta principal para el ingreso del café y de la cerveza, aquí surgió la primera electrificadora. Ciro Ramírez dijo que “en ocasiones el cucuteño no es capaz de administrar lo que tiene. Se han tenido alcaldes no nacidos en Cúcuta, como María Eugenia Riascos, natal de Armenia, y Ramiro Suárez Corzo, oriundo de Enciso (Santander)”. Si llega alguien se acepta y se percibe como propio de la ciudad sin discriminación.
Así ha sucedido a lo largo de la historia con la llegada de extranjeros convirtiéndose ‘La Perla del Norte’ en casa de alemanes, italianos, turcos y otras nacionalidades. Estas características forman la identidad de los cucuteños e implica, también, que las costumbres sean acordes con tales maneras de actuar. No es posible hacer que una sociedad se comporte contraria a las tradiciones.
Cúcuta, además, cuenta con diversidad de gastronomía. El pastel de garbanzo es una de las comidas típicas y representante nacional de la sazón fronteriza. Por ser limítrofe con Venezuela se han tomado costumbres vecinas que muchos creen propias de la ciudad. La hallaca y la arepa rellena son platos venezolanos populares en Cúcuta, y que algunos suponen son originales de la tradición cucuteña.
Lorena Corvera, historiadora de la biblioteca pública Julio Pérez Ferrero, dio que Cúcuta era una ciudad con alto potencial comercial ligado a Venezuela y no a Bogotá, debido a la cercanía con el país vecino. Se usaban telas inglesas y modas francesas, lo que hizo que llegaran extranjeros y se formaran sectores productivos importantes como el del café. “Cúcuta es pujante. A pesar de que la destruyó el terremoto siguió el camino del progreso”.
La capital de Norte de Santander tiene diversidad de cultura, pero el descuido de los ciudadanos ha hecho que pase a un segundo plano. Los cucuteños “no muestran interés por recuperarla o porque tome fuerza entre ellos y en el resto del país”, dijo Wadith Díaz Abdala, residente en la ciudad.
La Alcaldía de Cúcuta desarrolló un plan estratégico para mejorar la cultura ciudadana, restablecer la imagen degradada a lo largo de los años y lograr un respeto por la diversidad cultural, pero solo fue momentáneo. El proyecto duró poco tiempo.
La agenda cultural, mes a mes, es amplia. La biblioteca pública Julio Pérez Ferrero, La Torre del Reloj y La Quinta Teresa, organizan actividades para incentivar la participación y buscar que se apropien de la cultura regional. Habitantes y visitantes pueden acercarse a cualquiera de esos lugares y aprender más sobre los productos originales.
“Si alguien que no pertenezca a la ciudad al escuchar hablar quiera visitarla, es un paso gigante para mejorar el reconocimiento de esta tierra rojinegra”, dijo David Alexander Parra, quien maneja procesos de apreciación visual en la ciudad.
RICHARD RODRÍGUEZ – JOHN EDINSON PEÑA
CINTHIA ALFONSO – EMERSON SILVA GALLO
Estudiantes de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
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