TIBÚ – Norte de Santander.- Más de 60 voceros de gremios, campesinos, académicos y servidores públicos conocieron el proyecto que tiene como fin suministrar los primeros insumos técnicos para la trasformación de la zona del Catatumbo.
Se trata de ‘Catatumbo: región de oportunidades y desarrollo territorial’, alianza suscrita en 2016 entre el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Asomunicipios y Universidad Francisco de Paula Santander (Ocaña). Contempla el estudio de suelos en las zonas más productivas de la región, el apoyo a los planes de ordenamiento territorial y la implementación del Sistema de Información Geográfica (SIG).
Juan Antonio Nieto Escalante, director general del Igac, lideró la socialización del proyecto, y contó con apoyo del alcalde de Tibú, Jesús Escalante, y del sacerdote Víctor Hugo Rico.
El estudio de suelos se centra en 135.000 hectáreas, de las cuales 100.000 fueron analizadas por expertos del instituto, mientras que el SIG se encuentra en etapa de prueba.
“Para el apoyo al ordenamiento territorial de la región hemos hecho varias jornadas de socialización con varias entidades y municipios”, dijo Nieto Escalante.
En agosto, se reunirá con concejales de Tibú, gremios y campesinos para que conozcan los aportes que puede hacer el Igac y para aclarar dudas en la puesta en marcha del Plan Básico de Ordenamiento Territorial. La entidad tiene un compromiso con el desarrollo productivo y la paz de El Catatumbo, zona que, a pesar de ser una de las más afectadas por la violencia y el narcotráfico, sigue en pie y con ganas de prosperar.
En diciembre, el Agustín Codazzi espera entregarles a los municipios de El Catatumbo los resultados del estudio de suelos en las zonas productivas.
Tibú, en los ojos del IGAC
En la década de los 80, Nieto Escalante fue alcalde de Tibú, cargo que le permitió conocer minuciosamente la zona, con potencialidades y problemas de orden social. “Es una región que llevo en el corazón, que me une afectivamente y que quiero que crezca”.
El estudio de suelos, las acciones de ordenamiento y el SIG, para los cuales el Igac ha invertido cerca de $ 1200 millones, serán el primer grano de arena de la entidad para la trasformación de El Catatumbo.
“No construimos puentes o carreteras. Hacemos los estudios y datos que le van a permitir a El Catatumbo, y a Colombia, convertirse en un país serio”.
Cuando le hablan de El Catatumbo, la primera palabra que se le viene a la mente a Juan Antonio Nieto es Tibú, y más desde el tema productivo, porque es el municipio con mayor cantidad de área apta para el desarrollo agrícola en Norte de Santander, que suma cerca de 90.000 hectáreas. “No existe otro municipio en el departamento con tal área. Y ni hablar del potencial ambiental. Solo basta con mirar sus alrededores y ver la enorme riqueza que tiene”.
En los próximos meses, expertos del Igac visitarán las zonas del corregimiento La Gabarra, donde no habían podido entrar. Con apoyo del Alcalde y del padre Rico estudiarán en detalle los suelos de este sitio, el más azotado por la violencia de los grupos al margen de la ley en El Catatumbo.
Autoridades comprometidas
En la presentación de avances del proyecto en El Catatumbo, el alcalde Jesús Escalante aseguró que con los insumos del Igac quedará claro que Tibú no es solo palma. “Sabremos a ciencia cierta qué otros cultivos podemos implementar, algo que nos ayudará en la puesta en marcha del Plan de Ordenamiento Territorial”.
El padre Víctor Hugo Rico dijo que con el trabajo del Igac se pondrán las bases para el desarrollo, porque se conocerán las limitaciones, las fortalezas y las potencialidades de las tierras. “Cómo vamos a invertir en el desarrollo productivo si no sabemos cuál es el tipo de suelo que estamos pisando”.
Sin conocimiento sobre las tierras más productivas, las autoridades podrían chocarse y equivocarse, y no generar un programa de desarrollo integral. “El Catatumbo debe volver a recuperar lo que era: una base de desarrollo agroproductivo para todo Norte de Santander”.
Concejales de Tibú, gremios palmeros y cafeteros y representantes de las juntas comunales trabajarán de la mano con las instituciones para que el ordenamiento sea una realidad.
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