TIBÚ – Norte de Santander.- Después de más de 36 días de protestas en Tibú, donde entre un sinnúmero de peticiones resalta la de reconocer un amplio sector de El Catatumbo como zona de reserva campesina, que resulta ser ‘la manzana de la discordia’ entre líderes de la Asociación de Campesinos de El Catatumbo (Ascamcat) y delegados del Gobierno, encabezados por el vicepresidente Angelino Garzón.
Luego de la larga y extenuante reunión en el colegio Francisco José de Caldas se esperaba una de las declaraciones más ansiadas por los habitantes, el fin del bloqueo de las vías.
La noche se tornó más oscura de lo normal y las esperanzas de algunos habitantes del municipio, que no se despegaron del plantel educativo, se diluyeron al escuchar por parte de uno de los líderes campesinos que “no habrá levantamiento del bloqueo hasta que el Gobierno tome en serio nuestras peticiones”.
Al concluir la reunión, que durante más de cinco horas sostuvieron las dos partes sin llegar a alguna solución, la zozobra y la angustia se apoderaron de los pobladores de Tibú, porque el plan B del Gobierno es desbloquear las vías con la intervención de las fuerzas militares.
Es la hora y no se dice, se comenta o se afirma nada. Sólo se sabe que los habitantes del casco urbano y la zona rural viven los momentos más críticos y difíciles de los últimos tiempos. Afrontan desabastecimiento y han sido víctimas del desempleo y del secuestro, desde el 11 de junio.
Tristemente –y como siempre- los perjudicados en estos casos son los vulnerables, los pobres, los campesinos que labran la tierra y que viven hace muchos años en el abandono oficial. El departamento, y en especial El Catatumbo, solo se tienen en cuenta para la extracción de petróleo y las actividades mineras. El daño ambiental causado es irreparable y aumenta, paradójicamente, la pobreza en una zona tan rica.
La tensión se siente en el ambiente. El miedo y la desesperación provocan disputas y cruce de palabras entre los tibuyanos por estar a favor de las protestas o en contra por el bloqueo y la violación de los derechos como ciudadanos al no permitir la entrada ni salida de víveres ni circulación vehicular.
En una de las reuniones con gremios, comerciantes y pobladores, liderada por Angelino Garzón se buscaba solución a la problemática de El Catatumbo. El vicepresidente lanzó una frase contundente, que hirió susceptibilidades, pero que si se observa desde una perspectiva neutral, denota la cruda y triste realidad, “esto es guerra de pobres contra pobres”.
Solo resta esperar qué pasa con el bloqueo, los campesinos, los gobiernos municipal y nacional, y con los habitantes de Tibú, los perjudicados con esta situación y, más lamentable aún, con la desinformación.
ELIBARDO LEÓN ESTÉVEZ
Contraluz.CO Sólo Periodismo