CÚCUTA.- El 80 por ciento del área del terreno en el que se levantará el Nuevo Gramalote fue adquirido por el Fondo Adaptación. Se trata de los predios Monterredondo, Cristalitos, Buenos Aires y Mirador. Los propietarios los entregaron como parte del proceso de reasentamiento.
El casco urbano tendrá 101 hectáreas, tres veces más del área que tenía el antiguo, que era de 35 hectáreas, destruido por la naturaleza el 17 de diciembre de 2010.
El proyecto urbano definitivo, sobre el que se adelanta el nuevo ordenamiento territorial del municipio, fue construido con la comunidad, luego del intenso proceso de diálogo y de concertación con el equipo de trabajo de la Cámara de Comercio de Cúcuta, dijo Enrique Maruri Londoño, gerente del proyecto de reasentamiento.
Las 974 familias gramaloteras han visto el avance en:
1.- Intervención integral en materia de gestión del riesgo
2.- Establecimiento de incentivos que faciliten el retorno
3.- Reactivación económica
4.- Acompañamiento social
5.- Medidas de apoyo legal que les permitan tener un futuro seguro y próspero.
“En Gramalote no había actividades productivas industriales o de trasformación secundaria, generadoras de empleo”, afirmó Maruri Londoño. La vida económica giraba en torno al comercio e intercambio urbano-rural. Ahora, se le apunta a hacer un proceso ejemplar, con calidad en los espacios y equipamientos públicos. “Además, del apoyo que le permita a la población la autosostenibilidad”.
Las dificultades originadas con un pequeño grupo de ciudadanos durante la selección del lote para el establecimiento del nuevo casco urbano retrasaron el proyecto.
El equipo de trabajo se ha guiado para estructurarlo con los lineamientos y estándares internacionales en la materia, buscando aprender de otras experiencias para validarlas con expertos, con entidades territoriales y con la comunidad.
Así se descartan algunas críticas de sectores políticos sobre el equipo que está al frente del reasentamiento de Gramalote. “No corresponde a la realidad que el proyecto esté en manos de personas al servicio de intereses políticos”, dijo Enrique Maruri.
La gerenta del Fondo Adaptación, Carmen Arévalo Correa, es arquitecta con maestría en planificación urbana de la Universidad de Harvard, y el equipo multidisciplinario está calificado en planeamiento y desarrollo urbano y rural, ingeniería, acompañamiento social y económico, comunicación para el desarrollo, entre otras áreas, lo que permite tener una visión integral del proyecto.
La experiencia del nuevo casco urbano de Gramalote será un aporte más a los proyectos de reasentamiento en el mundo. Todos son diferentes y ninguno ha demorado menos de cinco años en ejecutarse.
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