CÚCUTA. Norte de Santander ha sido duramente golpeado por diferentes dinámicas de la violencia política. Así lo demuestran las más de 254.000 víctimas reconocidas por el Estado.
La violencia paramilitar, implementada como política y estrategia de Estado, dirigió una persecución contra los sectores sociales y populares. También, agentes del Estado (FFMM y Policía), han sido responsables de graves violaciones de derechos humanos, siendo los casos de ejecuciones extrajudiciales uno de los más graves y conocidos.
Hacen presencia las organizaciones armadas insurgentes Eln, Farc-Ep y Epl desde hace varias décadas. Por eso es una imperiosa necesidad conocer y analizar el desarrollo del proceso de diálogo con las Farc y lo que implica para el departamento la implementación de lo acordado.
El proceso de diálogo, que comenzó el 26 de agosto de 2012, se desarrolla en la Mesa de Conversaciones de La Habana y ha tenido 46 ciclos de conversaciones, se han emitido 67 comunicados conjuntos, se han dado a conocer varios informes conjuntos y se han alcanzado algunos acuerdos parciales sobre:
1.- Hacia un nuevo campo colombiano. Desarrollo Agrario Integral.
2.- Apertura Democrática. Participación política
3.- Fin del conflicto
4.- Solución al problema de las drogas ilícitas
5.- Victimas.
6.- Verificación, refrendación e implementación.
Sin embargo, a pesar de lo mencionado en el acuerdo general: el compromiso de hacer una difusión efectiva y animar la participación de todos, no ha sido así. Muy por el contrario, lo que llega es desinformación, muchas veces promovida por los opositores al proceso.
Poco o nada sabe la ciudadanía sobre el desarrollo y el avance en los acuerdos. Solo tenemos acceso a información mínima o básica, sesgada y malintencionada. Lo que sí es evidente es el interés del establecimiento y los círculos políticos que tienen un voraz apetito y toda una experiencia en corrupción, de proponer y manejar los recursos y las políticas públicas que se puedan generar producto del postacuerdo.
Vemos con alerta y preocupación cómo no solo empiezan a generar una institucionalidad como el Consejo Departamental de Paz y el Centro de Inspiración para la Paz, conformado de manera arbitraria y excluyente, dejando por fuera a quienes deben ser los protagonistas, las víctimas y los sectores sociales y populares, y las organizaciones que trabajan por los derechos humanos y la paz en el departamento.
La paz nos interesa y nos compromete a todos, no solo a quienes ven allí un banquete de proyectos y recursos. Por todo lo anterior es urgente, necesario e importante nuestra participación efectiva en las iniciativas de difusión, y en generar espacios para la unidad del movimiento social y político, en procura de apoyar la salida política y negociada al conflicto armado, político, económico y social que vivimos, y para que nuestras propuestas en todos los temas de dialogo y en el proceso de verificación, refrendación e implementación, sean tenidas en cuenta.
Marcha Patriótica – Movice Capítulo Norte de Santander – Proceso Constituyente y Corporación Poderpaz.
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