1.- Quienes contabilizamos una buena provisión de años y hemos conocido –en vivo y en directo – los desenvolvimientos y el trascurrir de la actividad mercantil y ciudadana de Cúcuta, así como el palpitar de lo que significa y representa la vivencia fronteriza, no podemos ocultar qué cuanto acontece revela incuestionables signos de preocupación y de obligante atención para todos, pero de manera particular para los que tienen la obligación de velar y atender las manifestaciones y los efectos, que son fácilmente observables, ante la disminuida relación de transacciones que últimamente se presenta y que repercute en la cadena operativa y consecuencialmente en lo social, económico y político. Y, hasta, de las variables en el clima y el agua.
Y, todo lo anterior, con un agravante que demuestra no solo pasividad e inoperancia, que llega hasta la desidia, al constarse que quienes tienen la representatividad oficial, en alguna de las entidades, organizaciones y asociaciones más comprometidas, no actúan, ni comprometen la asistencia, concurso y coparticipación de otras, para ampliar y evaluar mejor los enfoques y las acciones que se deben adelantar. Pero lo más impresionante y desalentador son los conceptos que a veces se divulgan, pero que al parecer son elaborados en secreto o al conjuro de un primer impulso y no como acontecía en el pasado, cuando se convocaba al comercio, a los industriales, a los banqueros y a quienes pudieran aportar luces a la temática, que se quería examinar.
¿Cómo olvidar la presencia y participación de Guillermo Eliseo Suárez, Nicolás Colmenares, Pablo Vanegas, Luciano Jaramillo Cabrales, Carlos Rangel, José Parada, Pedro Entrena, Antonio María Patiño, José Urbina, Luis A. Medina, Lino Galavís, Miguel Cañizares, Rodolfo Chacón, Faustino Rodríguez, Rubén Eslava, los hermanos James, los hermanos Hernández, Giovanni Martin, Marcos Díaz, Cayetano Cortés, Numa P. Guerrero, Alfonso Salas, Héctor Ibáñez, Eduardo Restrepo, Ernesto Mantilla, Rafael Mejía, Gustavo Rodríguez, José Barajas, Genaro Villamizar, Gustavo Buenahora, Gabriel Botero, Octavio Arango, Juan E. Martínez y tantas otros que no dudaban en contestar a lista cuando se les llamaba o para acompañar una visita o gestión, cuando era necesario.
Sí, la ciudad actuante y el comportamiento general eran distintos y con vivas manifestaciones.
2.- ¿No será acaso indispensable una gran convocatoria para propiciar una reestructuración de cuadros y dar paso a unas motivaciones que lleguen y comprometan a todos, para que se produzca la trasformación y venga el giro que se necesita? Y ¿Para que surjan nuevos aires, actitudes y conductas que den paso a una presencia y participación más actividad y responsable?
3.- ¿Y, por qué y para qué estas manifestaciones? Porque si seguimos como vamos y nos quedamos como estamos, nunca llegaremos a lo que anhelamos. Además, porque se insinúan momentos especiales, no solo por los ajustes y los reacomodamientos venezolanos y colombianos, sino por los cambios climáticos –sobre los cuales hay alertas –y que obligarán a medidas urgentes, para incorporar controles y previsiones inaplazables y generales, especialmente con el agua.
Sí, es un momento para prepararnos hacia soluciones mayores y para obrar con máximo control y aplomo.
Sí, con planificación y orden, si no queremos dar paso a pronósticos y amenazas, delicadas y graves.
JOSÉ NEIRA REY
Notas al margen
Contraluz.CO Sólo Periodismo