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Cuenta la historia que el refresco es popular y antiguo, y se obtiene fácilmente en puestos callejeros en Asia. / Fotos: contraluzcucuta.co

EMPRENDIMIENTO. Trapiche artesanal, negocio refrescante

CÚCUTA.- Anyer Torres tiene acento venezolano. Trabaja en un trapiche artesanal. Muele caña de azúcar traída de Arboledas. Vende a transeúntes y conductores jugo sin aditivos ni edulcorantes. El dueño del plante vive en San Cristóbal y reparte las ganancias en partes desiguales.

Este es otro de los emprendimientos que se ven en el centro de Cúcuta y que ayudan a solventar la situación económica de una familia venida a trabajar con honestidad y a ganarse el sustento con esfuerzo. ¿Ocupación del espacio público? Sí. Aunque no afea el entorno de la avenida 4, cerca al cruce con la calle 13.

El trapiche está fabricado en cedro. La caña se prepara con días de anticipación, se corta y se divide en trozos que faciliten el proceso de exprimido. Al jugo no se le agregan ni agua ni químicos, es totalmente natural y sirve para curar algunas enfermedades.

Anyer no recordó cuáles males se alivian con la ingesta. “Es una bebida diurética que ayuda al buen funcionamiento de los riñones, fortalece el hígado y permite mantener en equilibrio los niveles de azúcar en sangre (Hiperbaric)”.

  • Es probar algo diferente, a lo que uno prueba todos los días. En Cúcuta uno está acostumbrado a tomar avena, jugo de naranja. El jugo de caña no es tan común en la ciudad.

El único proveedor trae la materia prima desde Arboledas. Y hay en proyección el montaje de otros trapiches en la capital de Norte de Santander con el fin de alentar el consumo de esta bebida, excelente fuente de energía, antioxidantes y minerales.

Cuenta la historia que el refresco es popular y antiguo, y se obtiene fácilmente en puestos callejeros en Asia. Este trapiche solo lleva dos semanas en producción. La idea es hacer mercado para aguantar más tiempo con el negocio.

  • La aceptación ha sido gradual. Poco a poco la gente está acostumbrándose a tomar jugo de caña en la tarde, para mitigar el calor y refrescarse.

El comprador paga dos mil pesos por vaso y le puede agregar limón si lo prefiere. Todo depende del gusto y del paladar del consumidor. Hasta el momento quienes se han acercado al puesto de venta han disfrutado el producto y al compararlo con la limonada tradicional lo califican como “diferente y delicioso”.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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