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EFEMÉRIDES. Gramalote: reconstrucción o destrucción

GRAMALOTE – Norte de Santander.- Luego de la tragedia causada por la falla geológica, Gramalote, pueblo de bonitas costumbres, mitos, campesinos trabajadores, gente amable y religiosa, pasó de ser un lugar con ambiente agradable a un rincón de escombros, ruinas y  abundante tártago. El 17 de diciembre del 2010, el municipio con más de 150 años fue destruido por el fenómeno natural, hecho que los habitantes recuerdan con tristeza. ‘El día que la tierra se tragó nuestro pueblo’.

Este lugar no desapareció de un día para otro. La  tragedia, que duró siete días, no dejó heridos ni muertos. Para los gramaloteros ese suceso es un milagro de Dios y se aferran a que no los abandono. Sin embargo, pareciera que quien sí los abandonó fue la administración municipal. Trascurridos cinco años de la tragedia solo hay un par de vías, el acueducto sin terminar y cientos de damnificados a la espera de un pedazo de tierra para construir su vivienda.

Este municipio, calificado por el Gobierno como proyecto especial, fue reubicado geográficamente en la vereda aledaña Miraflores, la cual está demarcada por la reserva forestal El Bojoso, que surte hídricamente una parte de la región. Aunque quienes están a cargo del proyecto la muestran con un índice bajo de afectación, es la que más sufre las consecuencias de la reconstrucción del municipio.

Allí, mueren millones de plantas, miles de litros de agua proporcionados por los nacimientos y se contaminan tomas o hilos de agua que surten a decenas de familias campesinas. Al lento avance del reasentamiento se suman otras afectaciones para los habitantes. La contaminación de las aguas que alimentan los hogares  por arrojar escombros de construcción en tomas hídricas provoca dolores de cabeza a la población, que corren el riesgo de contraer enfermedades.

La construcción de Gramalote avanza a velocidad desliz de un caracol. Hay campesinos que apoyan con alegría el proyecto y celebran que, por lo menos, se haya avanzado en el raspado de una ladera para abrir las vías. El nuevo municipio debía estar listo en el 2015, según el Gobierno. También, hay quienes protestan y consideran que están ‘a la mano de Dios’.

Tras esta tragedia, surgieron cientos de damnificados que se asentaron en Salazar, Lourdes, Santiago, Sardinata y Cúcuta. Otros, desistieron de una reconstrucción cercana al pueblo y decidieron ir a ejercer a la ciudad nuevas labores y oficios mientras llega el Gramalote que quieren.

En el reasentamiento trabajan profesionales, campesinos nacidos en el destruido municipio y habitantes de corregimientos aledaños. Hombres que día a día ejecutan arduas labores en procura de cumplir el objetivo principal de devolver la felicidad a quienes habitaban en el paraíso cultural de Norte de Santander.

DANIEL CELIS

Estudiante de Comunicación Social

Universidad de Pamplona

Campus de Villa del Rosario

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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