CÚCUTA.
En Caño Indio el día comenzó con una certeza compartida: la paz también se cuida. A primera hora del viernes, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) acompañó un paso difícil, pero necesario: el traslado del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR), ubicado Tibú, hacia una zona rural de Cúcuta.
El traslado fue una acción orientada a salvaguardar la vida de 12 firmantes del Acuerdo de Paz y sus familias: 28 personas. Tras firmar el Acuerdo de Paz, los firmantes continúan el tránsito hacia la vida civil en medio de contextos complejos y persistentes desafíos de seguridad, pero con una apuesta por la dignidad y la construcción de paz.
La ARN lideró una articulación institucional que hizo posible un traslado seguro, humano y con enfoque de derechos. El ministerio de Defensa, la Misión de Verificación de la ONU, el Ejército y la Policía acompañaron cada tramo. La Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación velaron por el cumplimiento de las garantías, mientras que la Diócesis de Tibú y la E.S.E. Hospital Norte de Tibú se unieron al recorrido.
El destino no es cualquiera, es una tierra propia. Se trata de 802 hectáreas conformadas por dos predios entregados por la Agencia Nacional de Tierras (ANT), en la estrategia Fincas para la Paz, en articulación con la ARN. Un territorio que abre la posibilidad de construir arraigo, estabilidad y futuro.
Para la llegada al nuevo predio se adecuaron viviendas pensadas para responder a las necesidades reales de las familias. Estas cuentan con baterías sanitarias y redes hidrosanitarias y eléctricas internas, lo que garantiza condiciones dignas desde el primer día. El proceso beneficia a 21 familias, 57 personas, de las cuales 12 son firmantes del Acuerdo de Paz, acompañados por los núcleos familiares.
El traslado significó cuidar aquello que hace parte de la vida cotidiana. Para la caravana humanitaria se dispusieron 35 vehículos, destinados una parte al transporte de muebles y enseres, dos camiones adicionales para el traslado de animales domésticos y una grúa para movilizar los vehículos de las y los firmantes.
En materia hidrosanitaria, se adecuó el sistema de tratamiento de aguas residuales (PTAR) con el respectivo campo de infiltración, la instalación de la planta de tratamiento de agua potable (PTAP) con tanque de almacenamiento. El sistema incluye redes hidráulicas y sanitarias internas, además de la red de captación de agua desde fuente superficial para asegurar el acceso permanente al agua potable.
La llegada a tierra propia marca un punto clave en este proceso de reincorporación. En este nuevo territorio, los firmantes de paz podrán continuar el camino hacia la vida civil con mayores garantías, afianzar los proyectos productivos, organizar la comunidad y consolidar el arraigo que, durante años, estuvo condicionado por la emergencia y la inestabilidad.
Este traslado hace parte del proyecto integral liderado por la ARN que contempla el acceso a vivienda definitiva, la garantía de los servicios públicos esenciales de agua potable y energía, elementos fundamentales para la sostenibilidad de los procesos de reincorporación.
Esta acción se suma a las medidas que la ARN ha impulsado en El Catatumbo para responder a la emergencia humanitaria, acompañar a los firmantes de paz y contribuir a la estabilización territorial en las zonas afectadas, en coordinación con otras entidades de los gobiernos nacional y regional.
Para quienes decidieron permanecer en Caño Indio, la ARN recordó que en la zona quedan módulos habitacionales, aulas múltiples, baterías sanitarias, áreas de esparcimiento, alumbrado público, planta de tratamiento de agua potable y residual y generador eléctrico.
Hoy, en la zona rural de Cúcuta, el ETCR inicia una nueva etapa. No como borrón y cuenta nueva, sino como la confirmación de que la reincorporación se adapta, se transforma y se fortalece cuando el Estado actúa con oportunidad y humanidad. Desde la ARN, el compromiso permanece intacto: proteger la vida, acompañar los procesos y recordar que, incluso cuando toca moverse, el rumbo sigue siendo la paz.
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