CÚCUTA.- Daniela nació hombre y ahora es mujer. Mayra nació mujer y ha parido dos hijos. Las dos hacen parte de la galería fotográfica que montó la Defensoría del Pueblo, regional Norte de Santander, con ocasión del Día Internacional de la Mujer. El objetivo es hacer un ejercicio pedagógico con la mujer diversa e incluyente.
“Antes éramos hombres y no nos celebraban el Día de la Mujer; ahora que somos mujeres, por nuestra identidad de género o por nuestra orientación, nos celebran el día”. El mensaje le llegó, a primera hora del 8 de marzo, a Daniela. Lo leyó, reflexionó y entendió el contenido.
Mayra es madre cabeza de hogar orgullosa, porque en dos ocasiones tuvo que ponerse los pantalones y hacerle frente al mundo. “A nosotras no nos
toca la elección de si será que es el momento o no. Es salir día a día para buscar el sustento de los hijos”. A ese alimento que propende a cada hora le suma el deseo de ver a sus niños crecer, educarse y ser profesionales.
Las dos, desde sus puntos de vista, mostraron agradecimiento con la Defensoría por la actividad y porque “nos están incluyendo, lentamente, pero estamos en la lucha”, dijo Daniela. En otros momentos, quizás, nunca pensarían que las incluirían en una fiesta, en un centro comercial y en una celebración como la de este martes.
Las transgeneristas conformaron la asociación departamental para luchar por los derechos y por la inclusión social, laboral y educativa. En especial, para que “nos vean como las mujeres que somos, que no nos vean por nuestra genitalidad, sino por nuestra identidad”.
Daniela y Mayra tienen una característica en común. Cada una, en escenarios distintos, se siente discriminada por la sociedad. “Siendo una mujer ‘trans’, visiblemente abierta desde los 18 años, aún me siento discriminada, por la falta de cultura de la gente”.
Mayra también víctima de la violencia, otra condición que hace que sus semejantes la miren diferente. “Entre nosotras las mujeres nos discriminamos”. Y esos reproches a veces están cifrados por no llevar una camisa, un pantalón o unos zapatos de marca. Aunque esas desatenciones no la hacen verse humillada. “El que discrimina es ignorante”.
Daniela, en cambio, sí ha sido humillada. Culpa directamente, sin tapujos, a la Policía como una de las instituciones más fuertes en materia de discriminación y estigmatización. Reconoció que han hecho un trabajo de acercamiento, pero falta mucho por dar la policía.
“Es difícil cambiarle el concepto o el pensamiento a una persona que trae eso desde el hogar. Ahora la ley nos apoya, tenemos una cantidad de normas que nos protegen”, lo dijo con un aire de frescura, aunque por dentro lleva esa procesión de nunca acabar.
Para Daniela es importante que la sociedad aprenda a verlas como a cualquiera del común. El sufrimiento las lleva a padecer depresión y a tener síntomas suicidas debido a la discriminación. “A veces la mujer ‘trans’ prefiere no visibilizarse. Son como las lechuzas, duermen de día y salen de noche”.
Mayra, para no quedarse los puestos de atrás que asigna a su antojo la sociedad, se ha preparado académicamente. Acaba de terminar una tecnología de economía y finanzas. Está segura de que “la ropa no viste al santo”. Su estilo de vida es dar amor y cariño.
Daniela en ningún momento ha sentido vergüenza por su condición. “Desde que descubrí mi identidad y orientación se lo hice saber a mi familia. No me arrepiento de ser lo que soy, vivo feliz, vivo abiertamente, no temo a prejuicios, ni al qué dirán. Me siento plena. Vivo mi vida como una mujer heterosexual”.
La galería fotográfica, planificada por el defensor regional del pueblo Benito Bonilla, la completan una indígena, una defensora de derechos humanos, una afrodescendiente, una gitana y una mujer común.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Foto: www.contraluzcucuta.co
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