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El alcalde y el ministro firmaron el decreto en el que se comprometen a la instalación y la regulación en infraestructura de redes para el municipio. / Foto: RUBÉN AGUDELO

CRÓNICA. Surfeando entre bosques secos

CÚCUTA.- Colombia, país de hermosos paisajes, diversidad en flora, fauna y vida silvestre, con variedad inmensa en recursos naturales. Al igual que las superpotencias, pero no a la misma altura,  la revolución tecnológica invade este nicho llamado sociedad. Una sociedad sin fondo, deseosa de lo innecesario, pasa por alto el verdadero sentido de la existencia humana.

Este país latinoamericano  se divide en 32 departamentos. Uno es  Norte de Santander, afectado por la centralización de la  atención estatal que excluye a su gente del plano nacional. Cúcuta, la capital, la ciudad del eterno verano, aguarda la apertura de un nuevo espacio virtual, un desahogo para el universo del conocimiento que surfea montañas de bosques secos y siembra la semilla de la esperanza.

Este territorio desconectado, el mismo al que las brechas sociales no le permiten  desarrollarse de la mejor manera pese al estatus geopolítico, se ha caracterizado por la fortaleza, rasgo heredado de los ancestros, los motilones, actores principales de esta región, con papeles secundarios.

 

Inauguración de zonas WiFi

El cielo nublado y la brisa galopante oscurecen el plano de uno de los sitios escogidos por la administración municipal para embellecerlo. Personalidades, hijos de la tierra de doña Juana Rangel de Cuéllar, dirigentes, empresarios, fuerza pública, preparan el ambiente para el momento de mayor presencia pública después de la inauguración.

El comité seleccionado, bajo el “sí se puede progresar”, guarda lo mejor de las energías para la llegada del invitado especial: el Ministro de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC),  David Luna Sánchez, ‘un muchacho joven’, como el presidente Juan Manuel Santos lo llamó el día que lo anunció como ministro, que lejos de su tierra encontró al profesor que lo encaminó. Una sorpresa para todos al darle protagonismo.

El objetivo, inaugurar la novena zona wifi gratis en el mirador turístico Jesús Nazareno, que les permitirá a los habitantes de esta alejada y olvidada comuna de la ciudad integrar el afortunado grupo que disfruta de conectividad ilimitada. Una oportunidad única para estos barrios de permear el mundo de las comunicaciones, un camino que avanza y no deja respiro.

Una zona que les abre la posibilidad a jóvenes y adultos el acceso a contenidos educativos, que los microempresarios de la zona puedan crecer junto a los negocios y se vuelvan más productivos. Que todas las generaciones se puedan unir e interactuar bajo una misma red, un mismo idioma.

Que los habitantes puedan efectuar trámites en línea, un acercamiento de las cátedras universitarias por medio de cursos virtuales, entre otros beneficios, que certifican el desarrollo como individuos dignos de un mundo en constante movimiento.

Aplausos, arengas, gritos y cualquier cosa que exclamara la esbelta presentadora entonan bien para subir el ánimo, en una de las calderas sociales más sonadas en la memoria de los cucuteños. Al ritmo de la banda de paz de la Policía (tal vez el nombre es en honor a los brazaletes blancos que exhiben los artistas), armonizan los pasos del honorable visitante que asciende en vehículo por la parte trasera del cerro.

Con la ansiosa, repetitiva y desazonada frase de “¡Ya viene! ¡Ya viene subiendo!” uno a uno fueron asomando en la parte alta del mirador los invitados. Cada frase era ensayada, con el temor que el invitado especial se sintiera mal. Un recibimiento libreteado que no causó ningún efecto. A la tarima principal fueron invitados a pasar.

Entre ellos la heredera del poder en el municipio, una bella mujer, rubia de cabello liso, ojos claros y sonrisa cautivadora de cuna política. Sentada, de pies cruzados, mientras ojea y envía un par de mensajes, en un costado del cuadro principal inspecciona que su labor encaje en los pronósticos esperados. Ella, a la que el respaldo familiar le garantiza un futuro prodigioso en el ámbito de la política nacional.

De izquierda a derecha María Camila Villamizar, abogada y asesora del ministerio, con más de 10 años de experiencia en el sector. Eduardo Sierra, gerente de Tigo-Une. Marina Lozano, secretaria de las TIC del departamento. El mencionado ministro. El alcalde César Rojas. Wilmer Cepeda, secretario de las TIC del municipio. Y el coronel Javier Barrera, comandante de la Policía Metropolitana

Un cuadro para enmarcar y colgar en la mitad de la casa familiar, al que las miradas y los alaridos  de un grupo de estudiantes no dejan tranquilos. Acciones que se pierden en el limbo, producto del olvido que reina en la continuidad de estos proyectos, presentados con el más alto nivel.

Entre los invitados, el más especial de todos. Asonorte, conformado por discapacitados auditivos al que la inclusión en la sociedad parece llegarle. Con traductor a bordo, en su mayoría jóvenes entre 17 y 29 años, entendieron en acto público que son parte de este círculo. Un reconocimiento  singular para una población que carece de buenas acciones.

En el público, periodistas, gran parte de la región y algunos conservadores capitalinos que brincan de silla en silla y empujan a los colegas en busca de la mejor toma. Un ejercicio invadido de competencia al que las relaciones poco le interesan. Humanos convertidos en máquinas de información, manejados por el poder colombiano.

Al paso inicial de la ceremonia el alcalde y el ministro firmaron el decreto en el que se comprometen a la instalación y la regulación en infraestructura de redes para el municipio. Con esta instalación el departamento cuenta con cinco municipios que disfrutan de puntos vive digital.

Un convenio que garantiza en el papel el buen funcionamiento y manejo de esos procesos. Una firma que se espera se cumpla con todos los pormenores para que las soluciones no se conviertan en herramientas propias de los fenómenos sociales. Fantasmas que asustan con la repetición para los pobladores. Un devenir que acentúa en lo más  profundo, la cara menos amable de la sociedad.

Con la angustiosa frase “fascinado de estar  en este lugar tan maravilloso”, comienza la cuota de populismo del ministro David Luna Sánchez. Un discurso adornado con infinitos agradecimientos para todos los que lo hicieron posible. Y al final, para los habitantes por prestarse para majestuosa obra. Un mirador que cubre la mirada de las instituciones públicas, la oleada de violencia que invade a la ciudad.

 

El compromiso

Parado frente a un centenar de cucuteños, sobre una improvisada tarima de madera, expresó la oportunidad de la región. La posibilidad de integrar los tres departamentos del país que cuentan con laboratorios de entretenimiento y emprendimiento. Centros en los que se producen películas, videojuegos, dibujos animados que pueden ser llevados a lo mejor de la pantalla americana.

Cúcuta, una ciudad que afronta la diferencia social en su máximo esplendor, se suma a las principales ciudades colombianas con estas posibilidades. Un camino al que le sobra progreso, educación y más oportunidades para los habitantes.

Las repetitivas pausas en el discurso, que duro 20 minutos, se debieron a la insistencia de un grupo de jóvenes, a los que las burlas de las compañeras no les importaban para  gritar  “internet   gratis  para el mega colegio”. Aquellos al que  el tono de burla les representó un compromiso adicional a la visita de tan ilustre caballero.

Con la difícil decisión de elegir un punto más de conectividad entre el municipio de sus raíces o un punto para los estudiantes, se trazó la meta de abrir cinco zonas wifi adicionales a las 10 con las que cuenta el departamento. Ubicadas en las comunas 6, 7, 8, 10 y una para los estudiantes del mega colegio.

Ahora, con las autoridades entre la espada y la pared, esta promesa estará caracterizada por el manejo de influencias en la ciudad. Esperar a ver a quién llega el progreso con mayor rapidez, si a los  1440 estudiantes que anhelan con urgencia la conectividad o al pueblo de los amores del mandatario municipal.

ANDERSON SALINAS

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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