SAN CRISTÓBAL – Venezuela.- “La alegría surgida de la Resurrección del Señor, que hemos celebrado el pasado domingo, se ha visto opacada por la violencia de estos días, con el saldo lamentable de heridos y de muertes”, dijo el Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez, en mensaje enviado a las parroquias del estado Táchira.
La voz del prelado se levanta ante la tensa situación que vive Venezuela con las protestas y las manifestaciones. “El derecho a la protesta no puede ser ni criminalizado ni reprimido con violencia. Toda manifestación debe ser pacífica y cualquier tipo de acción violenta que rompa la sana convivencia manifestada en las variadas expresiones de protesta, venga de donde venga, es repudiable”.
Indicó monseñor Moronta que la protesta de los ciudadanos tiene una razón de ser, “el cansancio ante tanta inseguridad, ante la limitación para conseguir insumos necesarios para poder vivir, la dificultad en la adquisición de medicamentos y la pérdida de la calidad de vida de todos los ciudadanos. A esto se une el incumplimiento de promesas y de compromisos nacidos del ordenamiento constitucional de Venezuela como son: la no realización de las elecciones, el desconocimiento de la Asamblea Nacional y la descalificación del diálogo y de otras propuestas necesarias para el fortalecimiento de la democracia en nuestro país”, dijo.
Convocó a una intensa jornada de oración por Venezuela, el 27 de abril, “por la paz y la concordia y para que Dios ilumine a quienes deben tomar decisiones y lo hagan con la sabiduría que viene de lo alto”.
En el mensaje hace cuatro peticiones teniendo en cuenta que “el pueblo… es el verdadero sujeto social de la nación”:
1.- Al Gobierno para que “atienda los clamores de la gente: negar que hay hambre y que muchos tienen necesidad de medicinas y atención a su salud es estar cegados ante una realidad que golpea a muchos”.
“Respeten las instancias establecidas en la Constitución y abran las puertas para un encuentro y diálogo auténtico, no condicionado; a elecciones y a respetar los derechos humanos de todos: de quienes están detenidos por motivos políticos, de quienes manifiestan y de quienes se encuentran desamparados e indefensos. Esperamos se pueda autorizar a la Iglesia para abrir canales humanitarios y así conseguir los medicamentos que más necesita la gente de nuestro país”.
2.- A los dirigentes políticos para que “sin dejar de buscar el fortalecimiento de la democracia y luchar por el bien común, no se dejen llevar sólo por sus intereses particulares”. “Ni las ‘guarimbas’ ni barricadas, ni otros tipos de acciones reñidas con la paz ayudarán a conseguir la solución a la crisis; al contrario, seguirán afectando la sana convivencia de muchos conciudadanos”.
3.- A las autoridades militares y policiales, y a los cuerpos de seguridad para que cumplan las funciones de protección de la ciudadanía. “No es con la violencia de una represión desmedida como se conseguirá la paz social y la solución a la crisis actual”. Solicitó “el control y el desarme de los colectivos o grupos irregulares que generan violencia y zozobra en la colectividad”.
4.- A sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos para que hagan sentir ‘el gusto espiritual de ser pueblo’ según lo pide el papa Francisco. “El compromiso y nuestro mensaje debe darse también desde nuestra pertenencia a ese pueblo que hoy sufre, sin incentivar la violencia sino la búsqueda en paz de soluciones que beneficien a todos”.
Foto: Prensa DiócesisSC
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