SAN CRISTÓBAL – Venezuela.- “Hace falta humildad en el Gobierno y la oposición, para pensar que no es con enfrentamientos como se van a arreglar los problemas” de Venezuela. La afirmación la hizo monseñor Mario Moronta obispo de San Cristóbal, al término de la celebración de la eucaristía por los 456 años de la capital del estado Táchira.
El prelado señaló que “hace muchos años, los dirigentes se han olvidado del pueblo. Y cuando digo pueblo, me refiero a las muchas personas que están aguantando hambre”. Exhortó a los políticos venezolanos a tener humildad, a abrir canales humanitarios y a escuchar las necesidades de los venezolanos.
La crisis en Venezuela se ha agudizado por la escasez de alimentos, drogas y productos necesarios para el diario vivir. Los tachiresenes, han tenido un respiro con el paso restringido hacia Colombia para comprar mercancías de la canasta básica. En el interior del país la situación empeora con el paso de los días.
“Le pido al Gobierno que nos permita abrir canales humanitarios para traer medicinas para la gente más pobre, por favor piensen en los más necesitados”, dijo el Obispo. A raíz de los últimos hechos, en los que el Tribunal Supremo de Justicia quitó los poderes a la Asamblea Nacional, monseñor Moronta expresó que “esto no se va arreglar con un golpe de estado, ni con una carta democrática. Principalmente, debemos preocuparnos, incluyendo a la Iglesia, por la gente y sus necesidades”.
La crisis desatada por la decisión política se podrá arreglar con tres valores, según el guía espiritual de los tachirenses, con amor, con inteligencia y con humildad. De esa manera, explicó, se reconocerá que “el verdadero sujeto social no son los partidos políticos, no es la Iglesia, ni la oposición, es el pueblo. Y todos desde nuestro campo debemos aportar soluciones”.
Monseñor Moronta pidió a los diversos poderes buscar soluciones como miembros del pueblo y no como meros dirigentes. “Les pido a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial que se sienten a dialogar en el Nombre de Dios, con humildad, no como dirigentes, sino como miembros del pueblo”.
Recordó que los miembros de esos poderes, hace muchos años, se olvidaron del pueblo. Y sostuvo que este es el momento para “demostrar que somos nosotros quienes podemos buscar soluciones, pero teniendo en cuenta que el único sujeto social: es el pueblo, que tiene hambre de alimentos, de medicinas y de buena moral”.
La eucaristía se celebró en la Catedral de San Cristóbal, el 31 de marzo, por el aniversario 456 años de la capital tachirense. “La ciudad es un ámbito que debe llenarse de la fuerza de los cielos nuevos y la nueva tierra, gracias a la acción de los cristianos. Por eso, no podemos pasar como simples caminantes o como si fuéramos meros espectadores de la historia”, expresó el Obispo de San Cristóbal en la homilía.
En el ofrecimiento del pan y del vino eucarístico, expresó el Obispo: “que el Dios de la vida nos continúe dando su gracia para que podamos, en San Cristóbal, haciendo realidad el compromiso de constructor de todos los cristianos, llenar nuestra ciudad de los valores del Evangelio”.
En la ceremonia participaron las autoridades municipales, quienes al final de misa efectuaron una Sesión Solemne en homenaje a la ciudad, y una ofrenda floral en Plaza Juan de Maldonado.
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