CÚCUTA. La Guardia Bolivariana de Venezuela se tomó el puente internacional ‘Simón Bolívar’ y lo derrumbó. El hecho agudizó la crisis en la frontera con Colombia, que demandó al país vecino ante las altas esferas de la Organización de las Naciones Unidas.
Los delegados de los dos países en conflicto expusieron sus puntos de vista ante la Comisión de la ONU encargada de velar por los asuntos latinoamericanos. Al finalizar la Asamblea General se llegó a un acuerdo aprobado en plenaria por los estados miembros de la Organización.
Venezuela indemnizará a los cientos de deportados y reconstruirá el paso sobre el río Táchira. Tanto colombianos como venezolanos volverán a vivir en aquella hermandad de pueblos bolivarianos añorada por estos días. La paz reinará en las relaciones binacionales y se adelantarán proyectos conjuntos para el desarrollo de la frontera.
Estos hechos no corresponden a la realidad, solo son producto del sueño de 500 jóvenes reunidos por estos días en el Octavo Modelo de la ONU que organiza el colegio Calasanz de Cúcuta. La actividad académica guarda el protocolo y los requisitos de Naciones Unidas. En esta versión participaron delegados de planteles de Pereira y Bogotá, y universitarios.
Los participantes hacen una réplica de la reunión anual de la Organización, plantean situaciones en las mesas de trabajo de acuerdo con la realidad mundial. Este año la Asamblea analizó la crisis de la frontera colombo-venezolana, que cumple dos semanas y ha dejado más de un millar de deportados.
Sandra Parada, rectora del Calasanz, explicó que el objetivo del Modelo es potenciar en los jóvenes el pensamiento crítico para que sean capaces de analizar la situación nacional y mundial desde sus miradas esperanzadoras y para que desde sus puntos de vista aporten a la realidad.
Los organizadores, encabezados por Blanca Rolón, convocan a los estudiantes de otros colegios a participar, los visitan, los preparan y les asignan un país. Los invitados estudian aspectos económicos, políticos, de seguridad, de derechos humanos, del país asignado. En la actividad forman parte de las Mesas de Trabajo y hacen las exposiciones de acuerdo con los asuntos tratados.
Los jóvenes investigan, consultan y están atentos a la parte informativa sobre la realidad mundial para sentar posiciones y llegar a consensos. Lo que buscan es generar conciencia colectiva y trabajar en equipo.
En esta oportunidad, los estudiantes hicieron un estado de crisis en el que se suponía que el conflicto fronterizo llegaba al punto máximo cuando la Guardia Venezolana tumba el puente internacional. En una hora de debate debían surgir soluciones. Otros países aguardaban expectantes el desarrollo de las deliberaciones, especialmente aquellos que también tenían dificultades con Venezuela, caso China por la deuda acumulada. El temor era que se diera la orden de atacar.
Se hicieron dos bloques de conversaciones y llegaron a la solución deseada. Venezuela indemnizará a los afectados por las deportaciones. Estados Unidos y otros países lo apoyarán para encontrar la paz. “Es un sueño visionario de los jóvenes. De eso se trata, de que visualicen la paz”, dijo Blanca Rolón.
La docente se declaró sorprendida por la seriedad que los jóvenes le ponen a la actividad y las ganas con las que trabajan e investigan. Al llegar a la Asamblea tienen conocimiento de las leyes internacionales y sustentan los argumentos en esas normas. En las comisiones el objetivo es hacer un papel de trabajo y obtener soluciones. Ese es el resultado final del ejercicio, porque puede haber desacuerdos. La solución se pone en conocimiento de la plenaria para aprobarla. Todos los papeles de trabajo pasaron.
Aldo Morales, coordinador territorial de la ONU en Norte de Santander, destacó la iniciativa pedagógica, porque aporta para que los jóvenes se involucren y solidaricen con los problemas comunes a la sociedad. Permite que “participen concertando, analizando, dialogando, que el soporte sea en materia de paz. Estos esfuerzos son importantes”.
Destacó que el ejercicio incorpora nuevos elementos de concertación, de búsqueda, de trasformación de los conflictos de manera pacífica. “El aporte de los jóvenes será útil”
Blanca Rolón enfatizó que los muchachos “entienden que la paz se logra por medio del diálogo y la solidaridad de los pueblos. Es la virtualidad en la búsqueda de soluciones a los problemas”, dijo Blanca Rolón. Al término de la reunión los participantes salieron con la sonrisa que despierta el deber cumplido.
En pocas horas de estudio y a su manera, medio millar de jóvenes solventaron la crisis que hoy distancia a Bogotá de Caracas y tiene a los cucuteños en medio de una serie de carencias y limitaciones. En este Modelo de la ONU las posiciones asumidas por los adultos quedaron atrás y colombianos y venezolanos volvieron a ser hermanos, según el sueño de los muchachos.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Foto: www.contraluzcucuta.co
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