CÚCUTA- Luego de más de un año de debates diplomáticos sobre el destino del eje fronterizo colombo-venezolano, la Cámara de Comercio de Cúcuta ve con claridad que el trabajo Gobierno-Empresa-Comunidad ha permitido que la cultura de la legalidad y la formalidad se fortalezca. El reconocimiento está planteado en la carta enviada a la canciller María Ángela Holguín como respaldo al Gobierno frente a recientes determinaciones asumidas en Caracas.
La crisis económica y humanitaria que afronta la zona limítrofe, y que inició en agosto de 2015 por decisión del presidente Nicolás Maduro, no precedentes históricos en la relación de los dos países. Ante esta situación, ”los Estados, en este nuevo contexto de apertura externa, han tomado el camino de la integración”, señala el documento de la Cámara de Comercio.
La integración a la que se refiere la entidad cucuteña debe ser entendida como un proceso, un camino, más que como un fin. “La integración respeta la especificidad y la diferencia, buscando lograr un sentido de comunidad”.
La integración es un fenómeno que involucra una multiplicidad de áreas, dimensiones y relaciones, tanto de orden interno como externo, por eso, un esquema de integración debe ser construido por un proceso que involucre todos los segmentos de la sociedad y que cuente con un férreo compromiso político de los gobiernos y de los sectores gobernantes, locales y empresariales.
“Somos practicantes del concepto de la ‘democratización de la integración’, que implica reconocer la integración como un hecho de la sociedad, sea cual sea la forma que adopte nacional o regional, ya que es la sociedad el verdadero agente y sujeto de la integración y el desarrollo”, señala el documento firmado por el presidente de la Cámara Carlos Luna.
Como garante de la Agenda Regional de Competitividad de Norte de Santander, la Cámara de Comercio reconoce y apoya la posición del Gobierno, en manos de la Cancillería, “para sostener un enfoque diferencial de la apertura fronteriza, que involucre una reconstrucción binacional e integral de las bases, para un modelo de frontera estable y debidamente articulado con el desarrollo de las dos naciones”.
El entorno socioeconómico de Norte de Santander requería de una posición justa, equilibrada y contundente del Estado, por el respeto a las instituciones civiles y políticas de la región, involucradas en el proceso de apertura fronteriza.
Foto: Archivo
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