CÚCUTA.- “He sido el artífice de la fiesta brava en el departamento”. En las paredes de la oficina que ha ocupado durante las últimas décadas están pegadas no más de una decena de fotos que recuerdan momentos felices de este bogotano que un día llegó a Cúcuta, echó raíces y se quedó con sus costumbres y arraigos capitalinos. “Llegué de 20 años y tengo 66”, es la carta de presentación.
Fernando Sánchez, desde niño, conoce el mundo de los toros. Hoy, lamenta la decisión tomada en el Congreso de la República en torno a las corridas. Sin mayores epítetos, culpa a los políticos nacionales por darle trámite al proyecto de ley. Está resignado. “Pude quitarme de esto hace 10 años, cuando se fue a pique, y luego con la pandemia (2020), si que peor. Pero siempre he tenido el tesón para quedarme”.
Para sobrevivir a esos momentos aciagos ha emprendido actividades distantes del toreo. “He vendido calzones, brasieres, medias y zapatos. Monto excursiones, vendo boletas. Coltauro es una empresa importante para los venezolanos”.
Ahora, cuando desde Bogotá le cierran las puertas al negocio primario, solo responde que “un antitaurino es un tipo con doble moral, porque llega a un restaurante y pide un churrasco, llega a un almacén y quiere comprar un cinturón de buen cuero”.
¿Cómo comenzó su relación con el mundo de los toros?
Mi padre fue torero, mi abuelo estuvo metido en el mundo del toro y mi hermana mayor se casó con Alberto Ruiz ‘El Bogotano’, de ahí viene Ramsés (torero). Es una descendencia taurina. Nunca he ido a un partido de fútbol, no sé que es entrar al estadio y sin embargo he vendido boletas. No voy, porque no me nace. Me crié en casa viendo trajes de luces, capotes, y mis primeros teteros fueron ganados del toro, pues siempre he vivido para el toro.
¿Cómo le fue como novillero profesional?
Bien. Escogí la vida de empresario. Joven. Inauguré la plaza de toros de Chinácota, el 29 de septiembre de 1979, tenía21 años. Desde ahí empecé a inaugurar plazas en Cúcuta, Salazar de las Palmas, Bochalema, Rangovalia, Santiago, Herrán, Pamplona, El Zulia, Toledo. Pienso que hice una tarea de toda la vida y he generado trabajo. Cerca de 90 personas hacen parte de la organización entre areneros, torileros, mulilleros, porteros, taquilleros, toreros, banderilleros, mozos de espadas, ayudas de espadas. Los indirectos son los que venden alrededor de la plaza.
Como novillero, ¿cuál es el trato que se le da un novillo?
El novillero es el universitario para llegar a tomar el grado de matador de toros. Primero es becerrista, luego novillero, novillero puntero profesional, después pasa a torear con picadores, sin tomar la alternativa. Se respeta al novillo, se le quiere, se le cuida y se le adora.
La discusión es que en el toreo se maltrata al animal…
El toro de lidia es una raza que no sirve sino para torear. Nació para ir a la plaza, es de casta, es el bravo que muere en la plaza.
¿Como empresario le ha ido mejor que si se hubiera quedado como torero?
En esta profesión somos muchos los llamados y poquitos los escogidos.
¿Qué le ha dado el toro?
Muchas satisfacciones. Inauguré el 95 por ciento de las plazas de toros en Norte de Santander. Se hizo un trabajo bonito, porque Norte de Santander es el departamento que más plazas en concreto tiene. Aquí se pierde un trabajo de muchos años. Los nortesantandereanos éramos más taurinos que los boyacenses.
¿Qué le ha quitado el toro?
Ayer me quitó media vida. Saber que no está uno en su profesión, que es lo que más adora, es muy difícil. De resto me ha dado mucho. Pude sacar como profesionales a mis hijos. La satisfacción del deber cumplido es que, en 44 años, se hizo un trabajo para la gente. He sido el artífice de la fiesta brava en el departamento.
¿Qué es Coltauro para usted?
Toda mi vida. Coltauro se cierra el día que yo cierre los ojos. La parimos como Empresa Colombiana de Toros y Espectáculos. He sido polifacético y he trabajado en otras ramas, pero siempre me ven haciendo presencia con mi oficina y muriendo con las botas puestas.
¿Qué piensa de lo aprobado en el Congreso?
Me parece que es más de políticos que de antitaurinos. Un antitaurino es un tipo con doble moral, porque llega a un restaurante y pide un churrasco, llega a un almacén y quiere comprar un cinturón de buen cuero. Uno no entiende. Al que no le gustan los toros, pues que no vaya a toros.
¿Qué pensó cuando se anunció que se acababa la plaza de toros San José de Cúcuta?
En que tenían otros planes, montar otras actividades. La plaza de toros no tuvo identidad, se construyó dentro de la Plaza de Ferias. Taurinamente, le di la importancia que necesitaba la plaza de toros. Cúcuta no tuvo identidad taurina.
¿Qué puede pasar con las plazas en el departamento?
No se pueden tocar, porque son patrimonio cultural. No sé si ahora con esto, para ellos no valgan nada.
¿Cuántos toreros cucuteños?
Cuatro o cinco matadores de toros. Curro Lara, Antonio Lizarazo, Sebastián Vargas y otro que nació en Pamplona.
Tuve tres personas que me ayudaron mucho para inaugurar las plazas de toros.
- Eustorgio Colmenares. muy taurino y siempre creyó en mí.
- Alfredo Yáñez Carvajal. Me prestaba la plata para montar el espectáculo.
- Reynaldo Rojas. Siempre me encasilló en su publicidad.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo



