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El video del supuesto desembarco de tropas de Estados Unidos en la frontera de Ureña y Cúcuta fue desmentido por autoridades militares colombianas. / Foto: cablenoticias

COMENTARIO. Peligro inminente 

CÚCUTA.- Este fin de semana hizo escándalo un video de un supuesto desembarco de tropas de Estados Unidos en la frontera de los municipios Pedro María Ureña y Cúcuta. Apenas obvio el escándalo cuando EE.UU. adelanta el estratégico despliegue de tropas en el Mar Caribe, cerca a las costas de la República Bolivariana de Venezuela, luego de que el Departamento de Justicia de ese país acusara al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y miembros de su gobierno de narcotráfico, ofreciendo costosas recompensas a quienes faciliten la captura.

Aunque una operación de tal naturaleza necesitaría la autorización del Senado de la República, llama la atención que Donald Trump habla de mandar tropas norteamericanas a Colombia para invadir a Venezuela sin que el mandatario de los colombianos se atreva a decir una palabra para defender su condición de jefe de Estado y la soberanía nacional. Normalmente, un jefe de Estado soberano reaccionaría para hacerle saber a la potencia imperialista que su país se respeta. Iván Duque se arrodilla a la soberbia gringa y arrodilla al Estado colombiano de la manera más cobarde y vergonzante.

El gobierno de Iván Duque venía conspirando contra el gobierno bolivariano. El general Clíver Alcalá Cordones reconoció que él y asesores de Estados Unidos, con la colaboración del gobierno colombiano, participaban de una operación de envío de armas a grupos irregulares de la extrema derecha venezolana para desestabilizar y derrotar al gobierno de Nicolás Maduro.

Lo cierto es que la situación cada vez se torna más peligrosa. En este momento, la región es un polvorín que un solo disparo podría desencadenar la peor crisis humanitaria del continente. Con la trama de las armas de destrucción masiva invadieron a Irak; luego, con otros pretextos invadieron Afganistán, Libia, Siria y, ahora con la excusa de combatir el narcotráfico, pretenden desolar el territorio venezolano.

El gobierno colombiano es tan cipayo que permitiría el baño de sangre a dos naciones hermanas que lucharon juntas por la independencia. La invasión a Venezuela metería a Colombia de cabeza en esa guerra y nuestro territorio tendría dos consecuencias fatales: La del coronavirus que sería totalmente incontrolable y las masivas descargas de cohetes rusos.

Si millones de venezolanos han cruzado la frontera con Colombia buscando las oportunidades que les ofrecen estas economías de mercado, imaginémonos cómo sería de masiva la migración ocasionada por la guerra en medio de la pandemia del Covid 19. El odio de algunos partidarios de esa guerra no les permite dimensionar el desastre que se avecina y lo prolongado que sería. Creen que al primer cohetazo los venezolanos se rendirían, subiría al poder Juan Guaidó, en tanto Uribe se erigiría el reyezuelo de Colombia con apoyo de las tropas gringas.  Aquí tendríamos que soportar la presencia de tropas extranjeras por muchos años.

Si 50 años de conflicto armado interno nos dejaron más de 250.000 muertos y casi 10 millones de desplazados, se imaginan cuántas serían las víctimas de esta nueva guerra que violaría todas las reglas del Derecho Internacional Humanitario. Uno espera que, si hay dignidad en esta clase dirigente, independientemente de las diferencias entre los partidos políticos, debe unirnos el sentido de patria y de soberanía nacional. Debe unirnos la sensatez para decirle al presidente Duque y al gobierno de EE.UU. que haremos valer la condición de país soberano.

Hago el llamado a la reacción nacional e internacional contra la guerra, que dejen en paz a la República Bolivariana de Venezuela y que dejen en paz a Colombia. No puede ser que esta generación, una parte tenga que morir por el Covid 19 y por las bombas, y la otra parte, tenga que presenciar cómo dos países hermanos se derrumban en medio de la pólvora.

La guerra con Venezuela no puede ser la distracción para que Donald Trump le esconda al mundo a miles de ciudadanos de EE.UU. que están muriendo, porque su gobierno fue incapaz de controlar la pandemia del Covid 19. Tan miserable bajeza debe rechazarla un mundo dolido y sensibilizado por la pandemia que lo que necesita en este momento es amor y solidaridad.

RUBÉN ZAMORA

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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