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Codazzi, militar, geógrafo y aventurero

El espíritu aventurero trajo a Juan Bautista Agustín Codazzi a tierras americanas para convertirse en el geógrafo de que descubrió el interior de la Gran Colombia para trazar los mapas de Colombia y Venezuela.

Hoy, es recordado como el hombre que no le tuvo miedo a las armas ni a la naturaleza y enfrentó ejércitos y dificultades para cumplir sus sueños, así en la juventud hubiera querido ser abogado.

Don Codazzi, gracias por estar con nosotros en este momento…

Con mucho gusto, y más ahora que regresó el invierno. En época de lluvias es cuando más se acuerdan de mí.

¿Dónde nació y cuando murió?

Nací, el 11 de julio de 1793, en Lugo, de la actual provincia de Ravena (Italia). Crecí rodeado de bienestar material, pero la salud de mis siete hermanos y de mi madre siempre era precaria. Cuando tenía 6 años, murió mi madre y sólo quedó con vida mi hermana de 11 años. Morí en Espíritu Santo (Colombia) el 7de febrero 2 de 1859.

¿Quiénes fueron sus padres?

Doménico Codazzi y Constanza Bertoloti.

¿Por qué se hizo geógrafo, explorador y militar italiano?

Cuando tenía 17 años, me preparaba para ingresar a la Universidad de Bolonia para cursar estudios de derecho. Cambié de opinión y decidí alistarse en uno de los cuerpos militares que se formaban en Italia para combatir a los ejércitos de Napoleón Bonaparte.

¿A cuál escuela militar asistió?

A la de Artillería y Zapadores de Módena. Egresé con el grado de suboficial de artillería en 1813. Participé en la campaña de Alemania (1813-1814) y asistí a las batallas de Lützen, Bautzen, Ulm, Dresde y Leipzig.

¿Los uniformes era lo suyo?

A comienzos de 1814, formé parte del Estado Mayor del teniente coronel Armandi, en la batalla de Mantua. Posteriormente, ante la disolución de ese ejército, me alisté como teniente de artillería en la Legión Italiana, organizada con los restos del ejército de Eugenio de Beauharnais.

¿Estuvo en Waterloo?

Sí, claro. Después de esa batalla (junio de 1815) y del derrumbe del imperio napoleónico, me dirigí a Constantinopla y me encontré con mi amigo el capitán Constante Ferrari. Emprendimos un viaje de aventuras por el norte de Europa. Atravesamos Grecia, Moravia, Valaquia, Rusia, Polonia, Prusia, Suecia y Dinamarca. Llegamos hasta Holanda.

¿Por qué decidió viajar a estados Unidos?

En Holanda decidí embarcarme hacia Estados Unidos para participar en el proceso de independencia latinoamericano.

¿En qué año se metió en esos líos?

En 1817, estaba en Baltimore y me alisté en la expedición que en apoyo a Simón Bolívar organizó el marino Agustín Gustavo Villeret, a bordo del bergantín América Libre.

Imagino que todo salió bien, porque era una causa justa…

No, qué va. Por desavenencias con el almirante Luis Brión, comandante del bergantín, en vez de viajar hacia la isla de Margarita, nos desviamos a la isla de Amelia, frente a las costas de la Florida. Ahí dirigí bajo las órdenes del capitán Luis Aury, una acción militar contra buques corsarios y nos apoderamos de la fortaleza de la isla. Permanecimos acantonados hasta la evacuación de Amelia por parte de los patriotas hispanoamericanos y la ocupación del territorio por Estados Unidos (a fines de 1817).

¿Dónde establecieron la base de operaciones?

Luego, con Ferrari y Aury, nos dirigimos a la isla de la Providencia, donde establecimos la base para las operaciones corsarias (1817-1822).

¿Y de ahí llegó a Colombia?

Sí. En 1819, Aury me envió a Bogotá con el fin de ofrecer los servicios de la pequeña escuadra a Simón Bolívar. El Libertador no estaba y el vicepresidente Francisco de Paula Santander, su paisano, desestimó el ofrecimiento.

¿Qué tanto daño le causó esa actitud de Santander?

Mucho, además, en 1822, murió Aury. Con Ferrari regresamos a Italia. Compré una finca cerca de mi pueblo natal en asocio con un paisano, pero me engañó.

¿Por qué regresó a América?

Me dominó la nostalgia. Me embarqué, el 2 de abril de 1826, con rumbo a Cartagena de Indias.

¿Cómo se hizo funcionario en Colombia?

A la llegada conocí al general Lino de Clemente y viajamos a Bogotá para que asumiera la Secretaría de Marina. De esa manera, entré al servicio.

¿Algún primer buen recuerdo?

Imagínese. Me correspondió acompañar al Libertador en su último viaje a Venezuela (1827). En ese momento hice amistad con José Antonio Páez, quien me destinó para Maracaibo.

¿A qué lo mandó?

Me dio el grado de primer comandante de artillería y el encargo de fortificar la entrada al lago, ante la amenaza de un inminente ataque de la marina española, con base en Puerto Rico (1828).

     

Esa fecha es la de la desintegración de la Gran Colombia…

Sí. Entonces recibí nuevas órdenes de Páez. Me encomendó el levantamiento del mapa completo de Venezuela, sobre la base del que había hecho en el Zulia. Claro, debía agregarles a los datos geográficos, los físicos y los estadísticos de cada región del país.

¿En qué año terminó la obra?

Fue difícil. Tras el alzamiento del general José Tadeo Monagas, en Oriente (1831), me llamaron al servicio militar activo. En enero de 1832, reanudé en Valencia los trabajos para el Atlas y la Geografía de Venezuela. Hicimos exploraciones por Carabobo y por los Valles de Aragua, y los continuamos en el gobierno del presidente José María Vargas (1835). De repente, se produjo el levantamiento (Revolución de las Reformas) que derrocó a Vargas. Como era fiel al gobierno de Vargas participé junto con Páez en la defensa y me ascendieron al grado de coronel de ingenieros. Electo Páez para la presidencia de la República, le entregué los originales de la obra. La examinó el jefe de ingenieros Juan Manuel Cajigal y la aprobó. En 1839, obtuvo el visto bueno del Congreso Nacional y ordenó la publicación.

¿Quiénes le ayudaron en el trabajo?

El dibujante Carmelo Fernández y los historiadores Rafael María Baralt y Ramón Díaz. El 11 de julio de 1840, viajamos a París para supervisar la publicación.

¿La comunidad científica francesa cómo los recibió?

Muy bien. Recibimos una acogida favorable de la comunidad científica para los siguientes trabajos: Resumen de la geografía de Venezuela, Mapa general de Venezuela y Atlas físico y político de la República.

¿Pro qué regresó a Colombia?

A fines de 1846, el presidente venezolano Carlos Soublette me nombró Gobernador de la provincia de Barinas. Adelanté nuevos trabajos de geografía, historia y vialidad e impulsé otros avances en diversos aspectos de interés para la región. En 1848, acompañé a Páez en el alzamiento que promovió ante el atentado al Congreso, el 24 de enero. La protesta armada no tuve éxito y salí al exilio.

¿Buscó refugio en la Nueva Granada?

Sí, era lo más cerca. Aquí, el gobierno del general Tomás Cipriano de Mosquera me encomendó estudios geográficos similares a los efectuados en Venezuela, y me reconoció con el grado de coronel de ingenieros. En 1850, se me encargó la dirección de la Comisión Corográfica.

¿Cuáles fueron esos primeros trabajos en el nuevo suelo?

Me correspondió proponer la vía de Panamá a Colón para efectos de llevar a cabo el proyecto de comunicación interoceánica del cual se empezaba a hablar. Finalizadas las operaciones topográficas en la región central y sur de Colombia, decidí continuarlas por la parte norte (1858), descendimos por el río Magdalena hasta la laguna Zapatosa y el río Cesar.

¿Qué tanto hizo en tierra colombiana?

Efectué exploraciones y estudios del altiplano Cundiboyacense, los Santanderes, Antioquia, Cauca, Córdoba, Mariquita, Medellín, la región del Atrato-Darién, los llanos de San Martín y Casanare, el Caquetá y el Putumayo. Determiné los límites internacionales de la república, recomendé nuevas vías de comunicación tendientes a conformar un sistema de mercados y consolidar el Estado. Estudié los problemas de la inmigración y establecí criterios sobre la utilización de los terrenos baldíos y sobre la división político-administrativa.

En esa región encontró la muerte…

Sí, qué vainas. Estaba entregado por entero a esas labores cuando me sorprendió la muerte en el pueblito Espíritu Santo (hoy se llama Codazzi), entre Chiriguaná y Valledupar, cerca a la frontera con Venezuela.

¿Sabe dónde están sus restos?

Inicialmente, fui sepultado en ese lugar. Luego, los trasladaron a la iglesia de San Juan de Dios, en Bogotá; después, a la catedral de Valencia, y, finalmente, al Panteón Nacional, el 16 de diciembre de 1942.

Gracias, Don Agustín, por hacer este repaso a la historia y a su nombre…

Gracias, a usted muchacho, por acordarse de este viejo aventurero.

ARTÍCULO ADAPTADO DE www.venezuelatuya.com

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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