El influyente realizador de cine y artista plástico de la geometría habría cumplido, en días pasados, 117 años. El revolucionario cineasta de la técnica de animación y la combinación con la música Oskar Fischinger falleció en Los Ángeles.
Conocedores de su obra afirman que, incluso con la tecnología avanzada que existe, emular su trabajo es una tarea casi imposible. Los colores y el movimiento están tan cuidadosamente planeados y tan naturalmente juguetones como su tiempo tan preciso y humano. “La música no se limita al mundo sonoro. También existe la música visual”.
¿Nombre?
Oskar Fischinger
¿Ciudad y fecha de nacimiento?
Gelnhausen (Alemania). 22 de junio, de 1900.
¿Oficio?
Antes de convertirme en animador y realizador de cine, fui músico y técnico de diseño arquitectónico y de herramientas.
¿Quién lo metió en este mundo de las películas?
En 1920, en Frankfurt, conocí al doctor Bernhard Diebold (escritor suizo y crítico del periódico Frankfurter Zeitung) en un club de literatura, y me sugirió que me dedicara a filmar películas abstractas, al ver mis rollos de bocetos abstractos.
¿Cuándo fue la primera proyección pública de una película abstracta?
En 1921. Se llamó ‘Opus I’, de Walter Ruttmann. Esa publicación me llevó a dejar el trabajo como ingeniero y a mudarme a Munich para convertirme en cineasta de tiempo completo.
¿Cómo es su obra?
Desde el principio se constituyó en una combinación de geometría y música que se alejan de la animación tradicional en mi época, lo que cobra más valor, aún teniendo en cuenta el contexto de dictadura nazi.
¿Por qué sus primeras películas, fechadas a principios de los años 20, se sitúan entre las más radicales?
Tal vez porque me sentí retado a crear algo diferente de lo que se hacía en las películas de Ruttman.
¿Unos ejemplos?
En ‘Wax Experiments’ y ‘Spirals’, diseñé patrones visuales complejos que se mueven constantemente en ciclos hipnóticos para luego ser interrumpidos con un montaje de fotogramas únicos con imágenes contrastadas.
¿Con qué otras aptitudes probó?
Hice dibujos animados convencionales para demostrar la maestría de la anatomía realista, la perspectiva y el guion habitual.
¿Por qué cree que el mundo lo reconoce?
Por la capacidad para combinar imágenes abstractas impecablemente sincronizadas con acompañamiento musical, con cada cuadro cuidadosamente dibujado o fotografiado a mano.
¿Cómo llevó a cabo ese trabajo?
Pasé meses y a veces años ocupado en la planificación y la artesanía de las animaciones.
¿En qué momento decidió trabajar solo?
Ruttmann abandonó las películas abstractas y quedé en libertad para explorar mis ideas. Me puse manos a la obra con mis ‘Estudios’.
¿Hubo tropiezos en esos comienzos?
Sí, claro. La llegada de la Alemania nazi no dejó que las obras abstractas fueran bien vistas y los permisos que necesitaba para hacer más películas fueron denegados.
¿Cuál fue la segunda película?
‘Composition in Blue’ fue mi segunda película a color, en la que usé pequeños modelos geométricos. La expuse en festivales extranjeros sin el permiso apropiado. Gané el King’s Prize, en la Exposición Universal de Bruselas, en octubre de 1935.
¿Ese fue el camino a Hollywood?
Sí. La Paramount me llevó en febrero de 1936, aunque no me permitieron seguir trabajando con el color.
Pero de todas maneras le fue bien…
Pues, más tarde, compré el corto ‘Allegretto’ a la distribuidora para pasarlo a color. Ese trabajo acabó convirtiéndolo en una de las piezas de música visual más perfectas, gracias, en parte, a las capas de celuloide que tanto revolucionaron el mundo de la animación por esos años y de las que pude hacer uso.
¿Por qué a cada intento de filmar le salían complicaciones?
En Estados Unidos siempre ocurrió así. Compuse ‘An Optical Poem’ (Un Poema Óptico) para la ‘Segunda Rapsodia Húngara’, de Liszt (corto que la Metro-Goldwyn-Mayer -MGM- presentó como experimento), pero no recibí beneficio. Hice una escena para la película de Disney, ‘Fantasía’ (‘Tocata y Fuga en re menor de Bach’), pero tampoco salí bien parado de esa colaboración, porque todos mis diseños eran simplificados y modificados para ser más “representativos” o incluso eliminados.
¿Quedó frustrado como animador?
Sí, me frustraron las intenciones, a pesar de que hice más de 50 cortometrajes.
¿Y qué hizo, entonces?
Como artista experimental me volví cada vez más un pintor al óleo, convirtiéndome en artista prolífico. Creé numerosas obras que capturan el movimiento dramático y el sentimiento de mis películas dentro de un solo marco.
¿Terminó insatisfecho con los medios tradicionales?
Claro. Entonces, inventé un artefacto, el Lumigraph, para producir pantallas cromáticas fantásticas con movimientos de las manos – una especie de pintura óptica en movimiento y un precursor de los medios interactivos y los juegos multipantalla de la actualidad -.
¿Cuándo y dónde murió?
El 31 de enero de 1967, en Los Ángeles
Texto adaptado del artículo escrito por ALBERTO LÓPEZ para cultura.elpais.com
RAFAEL ANTONIO PABÓN
rafaelpabon58@hotmail.com
Foto: hipertextual.com
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