CÚCUTA.- En el pasado, el Centro Comercial las Mercedes funcionó como la Cárcel Modelo de Cúcuta. Ahora, abre las puertas al público con nueva imagen. Los pasillos se convirtieron en esperanza de vida y generan empleo para los que años atrás la veían como lugar oscuro y desolado.
La estructura, caracterizada por celdas que sirvieron para que delincuentes pagaran penas por los delitos cometidos, es una alternativa para los vendedores ambulantes y los motiva a que abandonen las calles para siempre.
El centro comercial está construido sobre un lote de 5612 metros cuadrados. Cuenta con 739 locales, de los cuales 365, están en el primer piso y 374 en el segundo. Hay vendidos 400.
El exterior es vistoso, pintado de blanco y azul da la sensación de limpieza y frescura. El interior es de espacios amplios que dejan correr el viento. Los corredores y los locales son agradables para cualquiera que quiera que su negocio sea exitoso en ventas.
Al mirar desde afuera hacia la entrada se ve la grandeza del lugar. Los que llegan no quieren irse sin conocer qué hay más allá. Pasos adelante está la cafetería, que ofrece postres y alimentos exquisitos.
La segunda planta es tenebrosa. De noche se percibe una soledad de ultratumba, los locales están vacíos, llenos de polvo y huelen a guardado por el tiempo sin uso. La luz que entra por las ventanas proyecta la sombra de las telarañas del techo y en el suelo se forman figuras que parecen dibujos de fantasmas.
Los baños son escalofriantes y de mal gusto por el mal olor que sale de las cañerías comunicadas con el Canal Bogotá. Antes, los vándalos encerrados ahí hacían excavaciones para escapar y la pestilencia los detenía, porque caían justo en el caño. Pocos corrieron con suerte.
En este centro comercial se encuentra desde ropa, zapatos, peluches, cosméticos, inciensos y accesorios hasta artículos para el hogar de buena calidad y a precios bajos.
No todas las divisiones están habitadas. Hubo quienes que al comprarlas no se cercioraron de que tuvieran arrendatarios pronto. Esto genera un problema, porque se los van a quitar para rematarlos.
La venta de los locales no fue fácil. La construcción se hizo con el propósito de ofrecer una solución para la recuperación del espacio público y la reubicación de los vendedores informales, que se sitúan en los andenes e impiden el tránsito de peatones.
El alcalde Donamaris Ramírez los quiere retirar de las calles porque las afean. Piensa en la imagen de la cuidad y no es consciente de que esas personas trabajan con dedicación para llevar la comida a casa. No valen la agonía, las horas expuestos al sol y a la lluvia, ni el sufrimiento.
Poco a poco deben darse cuenta de que tener un negocio privado paga y es el Centro Comercial las Mercedes está a disposición para ejercer el oficio en condiciones dignas.
JANIK DANIELA JAIMES YÁÑEZ
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