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En 11 municipios se evidencia que cerca de 5550 familias, lo que corresponde a 9300 personas, están afectadas, porque cerca de 4000 toneladas de productos agrícolas están perdiéndose. / Foto: El Frente

CARTA DE FENALCO. Nuestro rico y olvidado Catatumbo

CÚCUTA.- Cada vez que algún hecho altera la cotidianidad de El Catatumbo, nos obliga a pensar como región si las decisiones que se han tomado con respecto a este territorio nortesantandereano son las necesarias para impulsar el desarrollo.

El Catatumbo es una tierra quizás de las más ricas del país, que goza de características inigualables para la agroindustria, una región a la que hace unos cinco años se le regaló un Conpes, tal vez de ahí nace el adagio de algunos ciudadanos que dice que ‘a ninguno se le niega un Conpes. Este que es un instrumento legal que permite la intervención del Estado para atender las necesidades de la región, un instrumento que no ha sido suficiente y es por esto que decimos que El Catatumbo sigue siendo olvidado, a pesar de las buenas intenciones del Estado.

Hoy, está a merced de grupos en conflicto y en medio la comunidad, una comunidad pobre, sufrida, con limitaciones para alcanzar el bienestar, que ve amenazada la economía, porque no pueden sacar los productos para comercializarlos y nos les permiten la movilización, lo que origina pérdidas incalculables.

Para atender esta emergencia social en El Catatumbo, el gobierno nacional dispuso, por intermedio del Consejo Departamental para la Gestión de Riesgo de Desastres, una atención especial en Ábrego, Convención, El Carmen, El Tarra, Hacarí, La Playa de Belén, Ocaña, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú.

En esos 11 municipios se evidencia que cerca de 5550 familias, lo que corresponde a 9300 personas, están afectadas, porque cerca de 4000 toneladas de productos agrícolas, entre los que destacan tomate, pimentón, fríjol, plátano, café, aguacate y panela, y 1200 toneladas de cebolla están perdiéndose. Las pérdidas son de más de $ 600 millones para el comercio.

¡Qué ironía! Tanta comida perdiéndose y el Gobierno ha tenido que disponer de ayudas alimentarias para las familias que ven amenazada la subsistencia alimentaria. Hoy se refugian en 32 centros de atención y cuatro albergues temporales. Urge, entonces, toda la solidaridad con nuestro rico y olvidado Catatumbo.

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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