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Hacer parte de este equipo es lo mejor que me ha pasado, en lo deportivo, este año. Estos son mis compañeros de club, con los que ganamos 3-0. Soy el de la camiseta 25. / Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

CARTA AL NONO RAFA. Gracias por llevarme a jugar al Maracaná

CÚCUTA.- Hola, Nono. Le escribo desde Cúcuta, esta ciudad que pareciera no levantar cabeza. Vea, la administración municipal se ha complicado en la ejecución de las tareas, el coronavirus amagó con llegar, los concejales hacen control político a destajo y el once motilón sumido en crisis. No sé si le gustan estos asuntos o pasamos a algo más suave.

En plena antesala al Clásico del Oriente, otrora uno de los partidos que convocaban más hinchada al estadio, tuve la oportunidad de debutar como jugador de fútbol en proceso. Recuerde que tengo 7 años y muchos sueños por cumplir con la camiseta rojinegra. Este mal no puede quedarse hasta cuando tenga edad para entrar al profesionalismo.

Nono, el día que me convocaron fue grande para mí y será inolvidable. Pasé noches imaginando cómo sería ese momento y cuando me descartaban del equipo que afrontaría el siguiente compromiso me deprimía. Usted sabe que me he preparado mentalmente, gracias a la Fifa 2020 que me trajo el Niño Dios, y que tengo mecanizados algunos movimientos, en especial los del Comandante.

El Profe, como es costumbre después del entreno del viernes, dio la charla de remate de semana y entregó la lista de quienes debíamos defender estos colores que llevo con orgullo. ¿Será que a Cadena no le importa el brillo que destellan el rojo y el negro cucuteños? Tranquilo, Nono, no responda, no quiero comprometerlo.

Tenía nervios y llegué a creer que sería otro fin de semana sin jugar. No quise mirar al Profe para no intimidarlo y lo dejé en libertad para que escogiera a los niños. Así deberían hacer los políticos, dejar en libertad al alcalde Yáñez y permitirle que actúe en favor de la ciudad. Otra vez me metí con temas que desconozco.

Cuando, casi al final de la lista, apareció mi nombre sentí enorme alegría. Quería gritar de emoción. Miré para afuera de la cancha y usted no estaba. Vi a mi papá y corrí a contarle. Tenía mucha alegría, parecida a la que experimentó el ingeniero Jairo cuando ganó en octubre, pero la mía era inocente.

Nono, esa noche dormí tranquilo y descansé. No lloré, como los viernes anteriores cuando no me convocaron. Creo que en el sueño sonreía e imaginaba la cancha grande, de grama artificial, con porterías anchas en las que metería muchos goles, como los que nos meten los políticos antes y después de elecciones. Perdón, no quería decir eso.

Y llegó el sábado. Ese día si estaba usted ahí, listo para llevarme a jugar. Yo vestía el uniforme característico del tristemente glorioso, me sentía feliz. Sería mi primer partido oficial con esa camiseta. El corazón estaba acelerado y en la mente solo aparecían imágenes de los jugadores que quiero imitar. ¿Es cierto que Yáñez quiere ser otro Rodolfo?

Imagínese, después de abandonar el gusto por la portería le tomé el pulso a la delantera y espero ser goleador. Claro, en mi debut me pusieron como marcador por la izquierda y me dieron el 25. Algo es algo. Corrí la cancha a más no poder, seguro que le puse voluntad, marqué con fortaleza y corté jugadas como los mejores en este puesto. Aunque no me sentí a gusto. ¿Cierto que así están los cucuteños con el alcalde?

Al final del partido, sudoroso, miré a la tribuna en busca de un halago y lo encontré en usted. Esta semana trabajaré duro para ganarme la nueva convocatoria y estar otra vez en la titular de este Cúcuta Deportivo que despierta más emociones que el de Cadena. Por lo menos nos van a ver jugar los padres de familia y no nos hacen huelga en la Plaza de Banderas.

Nono, gracias por llevarme a jugar a la cancha Maracaná, en Villa del Rosario. Nada comparable con el verdadero estadio brasileño, pero algo es algo para debutar vestido de rojo y negro.

Atentamente, su nieto:

SAMUEL YAMIT PABÓN

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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