CÚCUTA.- Tres meses cumplió el cierre de la Avenida del Río, metros abajo del puente La Gazapa. Los habitantes de los conjuntos cerrados que se benefician de la vía rápida acusan problemas de circulación. El recorrido placentero por la carretera rápida ahora es tortuoso por entre calles y avenidas de urbanizaciones colindantes.
El invierno de finales del 2011 aumentó el caudal del río Pamplonita. La fuerza del agua y el constante golpeteo contra la barrera natural debilitaron el terreno.
El agua carcomió la tierra y formó un hueco que se tragó parte de la ciclovía y del pavimento. Los perjudicados, para evitar mayores riesgos, montaron barricadas para impedir el paso vehicular, especialmente de volquetes cargados de material de arrastre.
Las bolsas plásticas llenas de piedras, las citas amarillas que alertan sobre el peligro, los chamizos atravesados y los alambres que van de un extremo a otro, son los únicos elementos utilizados para prevenir a los conductores.
El mantenimiento de la avenida corresponde al gobierno municipal. Después de 90 días de la emergencia, ninguna de las secretarías (Infraestructura y Planeación) ha hecho presencia en el lugar para remediar los daños.
A la Corporación Autónoma Regional del Nororiente corresponde el cuidado del Pamplonita. Tampoco se ven funcionarios de Corponor en la búsqueda de soluciones.
Los conductores particulares y de servicio público deben darse sus mañas para salir al otro lado de la vía, llegar a la Avenida Los Libertadores y seguir camino al centro de la ciudad, en sentido norte – sur; a Cenabastos, el anillo vial, la frontera, El Salado y el aeropuerto, en sentido sur – norte.
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