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REPORTAJE. San Faustino de los Ríos, tres siglos y medio de olvido

La vía panamericana no llega hasta la glorieta de la Penitenciaría de Cúcuta, continúa 38 kilómetros hasta llegar a Guaramito. En algunos tramos está destapada; en otros, hay huecos por fallas geológicas y constantemente pasa a ser de un carril. Esto no les impide a los volqueteros recorrer el tramo para llegar al corregimiento San Faustino de los Ríos.

En los cerros que bordean este pequeño pueblo se encuentran algunos de los mejores yacimientos de carbón coquizable, tipo exportación, que generan millonarias regalías, que reposan en las arcas de la Alcaldía, la Gobernación, los ministerios y otras entidades oficiales y públicas, mientras en el corregimiento se sienten tres siglos y medio de olvido.

El caserío fue puerto fluvial. Por allí cruzaba la mayor parte del contrabando venido de Venezuela. Cuando el río Pamplonita era caudaloso y navegable se exportaban los mejores productos de la tierra nortesantandereana  y se importaban otros de Europa para abastecer los mercados locales.

Para darle más importancia a San Faustino, algunos historiadores aseguran que el general Francisco de Paula Santander nació en esta localidad menor y no en Villa del Rosario, como siempre se ha dicho. La hipótesis está sustentada en que Juan Agustín Santander Colmenares, padre del prócer, fue gobernador de la provincia y propietario de las tierras más fértiles de cacao.

San Faustino se encuentra a 20 kilómetros de Cúcuta, pero la corta distancia no le alcanza al Gobierno para darle relevancia y llevar obras de inversión al corregimiento. Los moradores solo cuentan con un puesto de salud, sin médico permanente. Cuando enferman tienen que acudir al dispensario de la Loma de Bolívar, en la capital de Norte de Santander. La escuela y el colegio que se mantienen en pie por los aportes de los padres de familia de cada estudiante. La cancha de fútbol está en mal estado, no se sabe si es de tierra o de pasto. El único centro de telecomunicaciones que había, hoy es un sitio abandonado y deteriorado, lleno de maleza.

“Aquí, francamente, no estamos haciendo nada. No ha habido proyectos. Nos tienen olvidados”, afirmó Guadalupe Rodríguez, presidenta de la junta de acción comunal y gestora de las pocas obras que en los últimos años han llegado al corregimiento. Hace 6 años, la Gobernación “le colaboró” para hacerle pequeños arreglos a la cancha y el bacheo de algunas calles. Recientemente no ha habido ayuda.

La comunidad carece del servicio de gas domiciliario, pese a existir a pocos  kilómetros la planta de gas extraído por Ecopetrol. ‘Lupe’, como conocen a la dirigente comunal, denunció que las regalías obtenidas por la minería no llegan a San Faustino. “En el trascurso de ida y vuelta del dinero, se queda en el camino la gran parte. Aquí solo llega el uno por ciento”.

Los habitantes de este tranquilo lugar tienen la esperanza puesta en el gobierno que asumirá en enero. Creen que tendrán buenas vías para permitir que los turistas disfruten de esta cálida tierra de gente amable, un buen campo deportivo y un centro de salud donde los atiendan las 24 horas del día. Piden a gritos que el Estado se acuerde de su existencia, o que por lo menos les respeten las regalías que les corresponden.

DANIELA MARMOLEJO y JORGE FERNÁNDEZ

Estudiantes de Comunicación Social

Universidad de Pamplona

Campus de Villa del Rosario

Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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