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Es tristemente lamentable, que un grupito, de los 49 millones de colombianos, se gaste una tajada enorme del presupuesto nacional. / Foto: Confidencial Colombia

ANÁLISIS. Treinta  millones de pesos mensuales

Es el sueldo que se acaban de subir los parlamentarios, senadores y representantes, sin ninguna consideración, con las precarias condiciones económicas del país.

Alrededor de $ 400.000 MILLONES le cuestan al país, los alrededor de 270 parlamentarios en los cuatro años de vigencia de un mandato electoral; una suma bastante alta, para el erario colombiano, con la cual, muchas obras podrían construirse, muchas escuelas, muchos hospitales, muchas universidades, muchas carreteras, muchos puentes, muchos túneles, muchas represas, etc.

Todo lo anterior, sin contar la legión de parlamentarios, que generosamente, le va a dar el presidente Juampa, a los bandidos de la subversión, así los llamaba el gobierno nacional, a quienes con las armas en la  mano, combatían  y enfrentaban el orden público, legalmente constituido.

Al paso que va la república, muy pronto, no serán 102 senadores y 165 representantes a la Cámara, sino muchos más, de acuerdo con lo pactado y tal vez, lo que falta por pactar y generosamente dar, a los otros  grupos subversivos, que están en conversaciones.

Muchas veces, se ha planteado, la necesidad perentoria, de limitar el alto sueldo, de los funcionarios del Estado, a una cifra decente, acorde con la situación económica de la patria, porque es tristemente lamentable, que un grupito, dentro de los 49 millones de colombianos, se gastan una tajada enorme del presupuesto nacional,  mientras la gran masa del pueblo, debe conformarse, con la “pichurria”, de la cual hablaba el exministro Luis Eduardo Garzón, como sueldo de hambre, que no alcanza para vivir una persona.

Más que privilegios para los corbatudos de la subversión, para tratar de evitar que se repitan las hazañas de la misma, lo que se necesita, es mejorar las condiciones de vida, de educación, de salud de habitación, de todo el pueblo, y no más condiciones de privilegio a unos pocos avivados, que tratan de pelechar a la sombra de las amenazas y dificultades de la nación. 

Por una vez en la vida, esperamos, que el gobierno y los organismos encargados de hacerlo, se amarren los pantalones, y de  una ocasión por todas, tomen las decisiones encaminadas a corregir tamaña desproporción, entre los sueldos de un pequeñito grupo de privilegiados y la de la enorme masa de proletarios, envilecidos por la enorme desproporción.

Adenda: Acaba de morir en la ciudad, la distinguida dama doña Julieta Fernández de Faillace, mujer de muchas virtudes, muy querida,  y respetada en la sociedad cucuteña, viuda del doctor Humberto Faillace, médico ginecólogo y ganadero, quien ejerció ambas profesiones, la de galeno y la de ganadero, con éxitos, durante muchos años.

 Doña Juieta, fue muy admirada en la ciudad, madre del doctor Ricardo Faillace, abogado, en pleno ejercicio profesional, casado con la señora Popayaneja, Luz Marina Montilla, padres de tres hijos y las damas, ClaudiaFaillace, esposa del ingeniero francés Didier Rochas, residentes en Francia y  SilviaFaillace, viuda del mono y doctor Álvaro Flores Lemus, y abuela de la doctora Silvia Carolina Flores, oftalmóloga y retinóloga, y del optómetra Álvaro Andrés Flores, y la doctora Ana Karina Flores, residente en el Brasil. Su sepelio, muy concurrido, fue llevado a cabo, en el día de hoy en los Jardines de San José de Los Patios. Somos solidarios con el dolor de la familia

PABLO EMILIO RAMÍREZ

Foto: Confidencial Colombia

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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