Se siente vergüenza al presenciar el triste debate dado en este bajo Congreso de la República que tenemos los colombianos. Congreso que no refleja al país virtuoso que somos. Fue un debate de insultos, de destrucción, denigrante, bajo, del pasado, demostración pura de los enredos y las ataduras que tiene nuestra clase política. Insultante para Colombia ver su verdadera fotografía, no le ofrece futuro ni construcción positiva, ni progreso, menos avance democrático al país. Es, además, engendro de peores tendencias, pues quienes llegan nuevos lo hacen representando los mismos y peores intereses de sus partidos.
El Gobierno, por medio del ministro del Interior, corroboró que es un instigador y encendedor de hogueras, que hoy Colombia no es bueno las siga teniendo. En lugar de ser apaciguador de ánimos e invitar a la conciliación, lo que hizo fue sumar insultos. Seguir tirando piedras y escondiendo la mano no es bueno, señor Ministro del Interior, inferior en los retos que hoy el país tiene en materia de conciliación nacional y de construir la sana convivencia de los ciudadanos. El Congreso no ha sido hecho para servirle de idiota útil al gobierno de turno, sino para hacerle control político.
Colombia muestra de esta manera que no tiene dirigentes de altura, que la sucia política ejercida por esta mano de personas (no generalizo), en su mayoría inferiores en llevar el nombre de senadores, ministros y ser representantes del pueblo, hoy es lo peor que el país tiene. Estos individuos, no representan bien a la comunidad, ni al Gobierno. Tenemos un Gobierno que ha traicionado al pueblo colombiano y un sistema legislativo y judicial amarrado a diferentes actores que destruyen el futuro, sin agregar nada positivo. Pareciera que nos ganan el odio, los intereses personales, la ilegalidad, la vida fácil, el amiguismo en el Estado, que esta tierra camina sin rumbo definido.
Este Gobierno manipula con habilidad al país, lo pone en alto riesgo desfigurando la realidad nacional, escondiéndose en los resultados de la economía para distraer la atención, y sin hacer mucho para que la comunidad reciba beneficios. Habla de paz y de convivencia, pero expone al país a la desestabilización mayor de las instituciones: lo único que le importa es su interés e imagen personales.
El ejecutivo que hoy tenemos solo construye fortalecer a una clase dirigente manifiesta, poniendo por encima de los ministros a personas que lo único que están haciendo es servir de secretarios a una vicepresidencia que con descaro construye la sucesión en el gobierno y seguir maltratando a la sociedad, convirtiéndolos en idiotas útiles. ¿O no es eso lo que tenemos en los ministerios del Interior, Transporte, Vivienda y Educación?
Este Gobierno ha llevado al Congreso temas del pasado que hoy debieran ser superados, mediante los organismos competentes de justicia y control, con la oportunidad e independencia como lo manda la ley. No solucionar los problemas y seguirles echando leña por medio del servilismo y de ministros que lo único que exponen es debilidad institucional, para nada debe ser el camino debe seguirse por Colombia.
Este Gobierno distrae la atención de los colombianos en lo verdadero que se teje en La Habana. Engaña sin vergüenza camuflando sus acciones y atizando la división del país.
En el debate ganaron la ilegalidad, la delincuencia y, lo peor, la burla de las Farc por el pueblo. Estarán riéndose de ver a esta dirigencia colombiana que ha mostrado y dado la razón, de que es la responsable por todos los problemas que hemos tenido por 200 años desde que somos Estado.
No hay la menor duda: Lo peor de Colombia es la clase dirigente, el ejercicio de la política pervertida y el Estado con los tres poderes públicos, vergüenza nacional.
Debemos los ciudadanos unirnos por el cambio y relevar con nuestro voto a estos pillos manipuladores, mentirosos, sinvergüenzas y poseedores de las peores acciones humanas para dañar a los demás y solo haciendo para sí todos los beneficios que deshonestamente toman permanentemente con el poder.
Norte de Santander es uno de los departamentos en donde peor son ejercidos el servicio público y la política. En nuestra tierra la democracia es el culto al ego de esos individuos que se rotan y se hacen favores con el cuento que trabajan bien por las comunidades.
La verdad es que son maestros de la ineficiencia, de la pobreza de ideas y de la incapacidad para avanzar en el progreso. La respuesta a la pregunta de por qué Norte de Santander, departamento con enormes recursos naturales y humanos no progresa, la debemos tener en la mala política y la mala dirección que tenemos.
Colombia es nuestro país, debemos trabajar mejor por construir entre todos un mejor futuro. Los nortesantandereanos debemos reflexionar, reconocer lo que verdaderamente somos y deseamos como región, basados en nuestra confianza de que podemos avanzar.
El día del debate perdimos todos los colombianos y, lo peor, que el futuro es incierto si continuamos con esta institucionalidad defectuosa y herida por los dirigentes.
SEGUNDO ANTONIO GONZÁLEZ
Chinácota, septiembre de 2014.
Foto: http://www.cablenoticias.tv/vernoticia.asp?titulo=Manana-sera-el-debate-sobre–paramilitarismo–entre-Cepeda-y-Uribe&WPLACA=25577
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El contenido del texto no tiene nada que ver con el título del mismo, ni analiza, ni habla del debate solo propone “avanzar” hacia el futuro y salvaguardar las instituciones con un nacionalismo trasnochado que no permite ser críticos y en el que los delitos del pasado deben estar en la página próxima a voltear.
Argumentos populistas y con un dejo de resentimiento incurable.