En el Meta, el exgobernador Alan Jara llegó al cargo en dos oportunidades: en 1998 y en el 2012, con el cuento de que construiría una refinería, que ayudaría a bajar los precios de la gasolina en ese departamento. Mentira y engaño de un populista hablador y hábil politiquero.
Fui consultado, en el 2001, siendo presidente de una empresa petrolera, para una posible Asesoría en ese proyecto. Conociendo del tema y de la situación del país en esta materia y de la distribución de los campos, la producción en las diferentes zonas del país, como de las dos grandes refinerías construidas hace más de 50 años y hoy ampliadas, Barrancaberneja y Cartagena, todo sometido a unas reglas y política de Estado, hice la observación a quienes me consultaron, que esa propuesta era inviable como proyecto y, además, porque las reservas petroleras en territorio del Meta, eran del Estado y de empresas privadas que tenían la producción comprometida para el procesamiento en las refinerías citadas.
He venido escuchando el mismo cuento en Norte de Santander, hace años. Insistir en hablarle a la opinión, esto se lo oí también a Edgar Díaz como gobernador y hace poco en la visita de Santos al departamento, este tema fue mencionado. Es un acto de suprema irresponsabilidad y desconocimiento de quienes lo promueven. Hace años, en algunas oportunidades, he comentado que ese proyecto es absurdo, imposible y no tiene piso para ser sustentado. Norte de Santander no tiene petróleo en reservas para sustentar un proyecto de esta clase, ni siquiera pequeño. Si tuviera una producción apreciable, tampoco podría ser construida una refinería en ningún lugar del departamento.
Esta manera de llegar a un gobierno, engañando y echando globos por politiqueros y populistas, debe ser hoy en Colombia rechazada contundentemente por la sociedad y las comunidades. No pueden ser el engaño, los sancochos sucios, las ofertas de dinero, el regalo de tejas, los mercados, las rifas de neveras, ventiladores y equipos de sonido, y las migajas que lo que muestran es desprecio e irrespeto por las personas, por la gente pobre y distorsionan degradando la democracia.
Degradar la democracia es propio de esta clase dirigente y gobernante que tenemos en muchos departamentos y municipios en Colombia. En Norte de Santander esta clase de populistas y habladores en el poder, es lo que mantiene al departamento en el suelo y las personas sometidas a esas mentiras y falsas esperanzas. Es lo que Aristóteles llamó en la Grecia antigua, el gobierno de los demagogos, engañando y utilizando a la gran masa de manera deliberada para mantenerla en lo más bajo de la dignidad humana para acceder al poder. Estos personajes que ustedes conocen son los mayores defraudadores de la democracia. El gran filósofo llamó a esto ‘Oclocracia’.
SEGUNDO ANTONIO GONZÁLEZ
Ingeniero de Petróleos
Foto: www.elpolitico.com
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