La guerra sin fin no puede ser nuestro destino, de ahí que la sensatez debe iluminar a los actores armados, al gobierno y a la sociedad civil para encontrar una solución civilizada, que detenga el baño de sangre que afecta a la región de El Catatumbo.
Vale resaltar que es alta la responsabilidad del gobierno del presidente Iván Duque al incumplir el mandato constitucional del derecho de la sociedad a la paz, incumplir el Acuerdo final suscrito con las Farc-EP y el cierre de la mesa de conversaciones con el Eln.
Obviamente, existe una gran responsabilidad del Eln y del Epl que recapitulan la confrontación armada, causan enormes daños, muchos irreparables, que afectan a la población civil y a ellos mismos. La experiencia de Arauca es patética, dramática y desafortunada. Quien ganó con esa guerra del Eln y las Farc-EP fue el establecimiento, por lo demás, todos perdimos mucho. Ahora, la víctima es la comunidad de El Catatumbo en una confrontación un tanto similar.
Con todo respeto, llamo a la dirigencia del Eln y del Epl al diálogo y a revisar el tratamiento a la población civil en medio de la confrontación armada y a permitir un tratamiento humanitario. Recuerden que la población civil es reconocida como sujetos de derechos en el Derecho Internacional Humanitario (DIH), en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH) y hasta en los códigos éticos de la insurgencia.
Tengan en cuenta que la sistematicidad en las violaciones a los DD HH se califica entre los delitos más graves, con implicaciones jurídicas difíciles de tratar en negociaciones de paz, que en Colombia van a suceder inevitablemente con las guerrillas que siguen alzadas en armas.
Tampoco, olvidar la vigencia histórica de las normas éticas de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, que sintetizaron muchos elementos del Derecho Internacional Humanitario con aplicabilidad a la realidad del conflicto armado interno y que en ese entonces llamamos normas éticas de comportamiento con las masas.
Permitir mínimos humanitarios es importante, un paro armado en El Catatumbo solo afecta a la población campesina e indígena en tanto beneficia los intereses estratégicos de este gobierno que volvió trizas la Mesa de diálogo con el Eln, hace trizas el acuerdo de paz con las Farc-EP, fomenta la guerra interna y permite la racha de crímenes de líderes sociales.
Creo que para desescalar el conflicto armado en El Catatumbo es clave que el gobierno nacional permita el regreso a su misión de los gestores de paz del Eln y de esta manera contar con interlocutores facultados para buscar aproximaciones y encontrar acuerdos humanitarios. Esto lo permite la Ley 1941 de 2018, que prorroga, modifica y adiciona la Ley 418 de 1997.
Buscar diálogos con el Epl también es posible. Si bien el gobierno de Duque considera a esta guerrilla como banda criminal, cómo no va a poder pactar acuerdos humanitarios. ¿A caso no hicieron un acuerdo de paz con las estructuras paramilitares que sirvieron a los intereses de la extrema derecha?
Igual que es necesario reconocer el importantísimo rol de la llamada sociedad civil en la búsqueda de soluciones al conflicto armado interno. En ese sentido, propongo construir un escenario de diálogo regional que permita en el territorio una gran convergencia por la vida y la paz, que comprometa la participación decidida de Silvano Serrano, gobernador de Norte de Santander, y demás autoridades civiles del departamento.
Finalmente, decir que mis modestos esfuerzos están a disposición para ayudar en cuanto sea posible a construir soluciones a esta crisis humanitaria. La primacía del respeto y el diálogo son claves para el entendimiento. Una paz completa, estable y duradera debe estar en el centro de nuestros esfuerzos.
RUBÉN ZAMORA
Contraluz.CO Sólo Periodismo