El anuncio que hizo el presidente Juan Manuel Santos, acerca del inicio del diálogo exploratorio entre el Gobierno y el Eln, con el fin de acordar una agenda de negociación entre las partes inmersas en el conflicto armado, causó profunda sensación de alegría en los sectores sociales comprometidos con la búsqueda de la paz y la convivencia entre los colombianos.
Con el fin de tener mayor visión y comprensión de esta compleja temática, buscamos al analista y conocedor del proceso de paz con los elenos, Carlos Velandia Jagua o ‘Felipe Torres’, seudónimo de lucha, para obtener una información verídica de estos esfuerzos. Carlos Velandia, exmilitante y exdirigente del Eln, durante 10 años vocero político para los diálogos y procesos de paz, tiempo en el que estuvo detenido en cárceles colombianas, como preso político. Recuperada la libertad marchó al exilio y durante siete años se dedicó a la cualificación académica y política en el Instituto de la Paz y Conflictos de la Universidad de Granada (España) y la Escuela de Cultura de Paz, de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Aceptó que en las oficinas del Programa Pedagogía de Paz, de la Universidad Pedagógica Nacional, nos reuniéramos para analizar los avances informativos: “Efectivamente, hay un comunicado conjunto que reporta la búsqueda del Gobierno y del Eln de los procedimientos y contenidos que los lleven a una mesa de diálogo para poner fin al conflicto armado y crear las bases reales para que la sociedad, sin exclusiones y en democracia, se aboque a construir la justicia social para una paz estable y duradera.
El Gobierno y el Eln informarán al país y a la comunidad internacional de los resultados parciales del procedimiento de exploración para construir la agenda que se ha de discutir en mesa formal de diálogo. El anuncio establece los dos primeros temas, los cuales se refieren a víctimas y participación de la sociedad. Informa de los países que desarrollarán el acompañamiento para el procedimiento de negociación, entre los que se encuentran el Reino de Noruega y las repúblicas de Cuba, Bolivariana de Venezuela, Ecuador, Brasil y Chile.
En relación al sitio donde se llevarán a cabo las negociaciones, podría ser Ecuador, pero serán las partes comprometidas en este proceso las que definan de común acuerdo el lugar. El estado de la exploración y los logros a la fecha son reflejos de una clara disposición de las partes y de una gran voluntad para poner fin al conflicto armado, pero también para encarar temas tan complejos como el de víctimas, el cual se desarrollará en términos similares a los planteados entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc, en La Habana (Cuba).
Seguramente, en el desarrollo del tema de participación de la sociedad, propondrá la implementación de procedimientos compatibles con la propuesta de Convención Nacional, que desde 1998 el Eln le hiciera al país. Esta propuesta consiste en un espacio amplio de participación social, diversa, con la sociedad representada por campesinos pobres, agricultores, campesinos dueños de tierras, trabajadores, industriales, sindicatos, iglesias, profesores, estudiantes, mujeres, madres cabeza de familia, profesionales, etcétera. Es un espacio para discutir y analizar la participación de la sociedad y apuntar a una convocatoria amplia que facilite una Asamblea Nacional Constituyente.
Frente al anuncio de los desarrollos de la fase exploratoria se han producido reacciones, en su mayoría positivas, provenientes de partidos políticos y movimientos sociales, Organización de Estados Americanos (OEA), Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de las diplomacias de países, entre los que destaca el Departamento de Estado de EE.UU., que respaldan el proceso en ciernes con el Eln.
Una gran esperanza vemos en el inmediato futuro, porque la ecuación para una paz, única y nacional se ha completado con la vinculación del Eln al proceso de diálogo. Vale la pena poner una alerta en el caso de una nueva Asamblea Nacional Constituyente, de tal modo que haya unidad de los sectores que hoy nos unió la necesidad de la paz, para que la Constitución del 91 no sea arrasada, y, por el contrario, se conserven los logros alcanzados en relación a la participación ciudadana, los derechos humanos, el concepto de equidad: de dar a cada cual de acuerdo con la necesidad y exigir a cada cual de acuerdo con la posibilidad y otros elementos valiosos que contiene, para que en trabajo mancomunado con la institucionalidad sean implementados en toda la dimensión de la cual aún carece. Mi recomendación es no dejar en el aire ni por un instante los puntos alcanzados en la Constitución Política del 91, dado que fuerzas conservadoras puedan llegar a la Constituyente para presionar y lograr contenidos que signifiquen retroceso en los logros sociales alcanzados.
El triunfo en la segunda vuelta del presidente Santos le garantiza la posibilidad real de llevar a feliz término los diálogos con el Eln y con las Farc, que con seguridad y prudencia en función de los objetivos propuestos firmarán el ansiado acuerdo, poniendo final a 50 años de lucha armada y violencia.
ALONSO OJEDA AWAD
Ex embajador de Colombia
Director programa Paz – Universidad Pedagógica Nacional
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