OCAÑA –Norte de Santander.- La semana pasada, tuvimos la oportunidad de visitar la ciudad de los Caro, para cumplirle una cita a la ilustre Academia de Historia de Ocaña que, generosamente, nos recibió como miembros correspondientes, a Julio Aníbal Perea y a quien esto escribe.
Ocaña es una bella y apacible ciudad de clima suave, tranquila, con una población aproximada de 80.000 habitantes, fundada por el capitán español Francisco Fernández de Contreras, el 14 de diciembre de 1570, erigida en municipio en 1572.
Está a 1202 metros sobre el nivel del mar y tiene una temperatura media de 22 grados centígrados, localizada a 200 kilómetros de Cúcuta, por una excelente carretera, recién pavimentada, la mejor del departamento, después de muchos años de luchar para la terminación. A pesar de la agitada situación de orden público, por el actuar del Eln, que en la Provincia es activo, se respira un clima de paz, pues a lo largo de la vía está la presencia de las fuerzas armadas, con ejército y tanques que no dejan de producir una sensación de seguridad.
La carretera necesita pronto y cuidadoso mantenimiento, porque se observan, en algunos sitios, los efectos del pesado tráfico de centenares de camiones y tractomulas, que todos los días suben y bajan con pesadas cargas de combustible, víveres, ganado gordo, carbón mineral para exportación, que antes se enviaba por Venezuela, pero que con el cierre de la frontera, hace más de 14 meses, esa vía dejó de existir, tal vez provisionalmente, según la voluntad del presidente Nicolás Maduro y del gobernador del Estado Táchira, José Vielma Mora.
En la mitad del camino, en El Alto del Pozo, se lee en un muro una placa de bronce que informa que la carretera fue inaugurada el 30 de julio de 1946, por el presidente Alberto Lleras Camargo y que se había iniciado 26 años antes.
Ocaña es famosa por la belleza de las mujeres, muchas de ojos azules, por el parentesco lejano con los conquistadores alemanes e inmigrantes italianos de pasados siglos. Es legendaria la belleza de muchas, vinculadas a la lucha por la independencia, y fueron famosas las Ibáñez, doña Nicolasa Ibáñez, madre del poeta romántico, filósofo y político José Eusebio Caro, fundador del Partido Conservador con Mariano Ospina Rodríguez, ex presidente de la república y uno de los conspiradores contra la tiranía de Simón Bolívar, en 1828, y doña Bernardina Ibáñez bisabuela del expresidente Alfonso López Michelsen. Una bella e imponente estatua del poeta José Eusebio Caro se levanta airosa frente al templo y complejo histórico, donde se reunió la famosa y fracasada Convención de Ocaña, en 1828.
A las 8:00 de la noche del 14 de octubre, la Academia de Historia, en sesión extraordinaria, otorgó el título de Miembros correspondientes a Julio Aníbal Perea, luego de oír el trabajo ‘Por los senderos del Valle Hacaritama’, y del suscrito, con el trabajo ‘La muerte del general Francisco de Paula Santander”
La institución fue fundada hace más de 80 años y la junta directiva es presidida por Luis Eduardo Páez García. En la secretaría está José Emiro Salas Bernal.
PABLO EMILIO RAMÍREZ
Foto: academia de historia de ocaña
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