1.- El problema de disciplina social de Cúcuta radica en la carencia de educación mental de los habitantes en todos los estratos sociales. La tendencia a la anarquía, la dificultad de adaptación a códigos elementales de convivencia como el respeto por el espacio público y de las normas de tránsito, la conservación del mobiliario urbano, la cooperación solidaria para el mantenimiento de las calles y avenidas limpias, el sentido de pertenencia y tolerancia, la valoración pública como cucuteño, el respeto por los mayores, entre otros, no le han permitido la completa civilidad desde la génesis como ciudad.
2.- La historia de la civilización humana no miente, y es una realidad fáctica que las ciudades de origen burgués, es decir surgidas a partir del comercio como es el caso de Cúcuta, han superado su problema de disciplina social con educación solo educación.
3.- La educación, aunque no se crea, o suene a frase de cajón, es la medicina más efectiva para los problemas humanos. No es exageración. Hasta los relacionados con la salud y los económicos se resuelven con educación. Pero no entendida como instrucción, sino como estructuración mental personal y social. Por lo tanto, desde la Alcaldía se debe generar un proceso a ese nivel. El proceso debe ser inmediato y abordado desde la Secretaria de Educación para que las instituciones oficiales y privadas lo ejecuten y evalúen en el Componente Comunitario del Proyecto Educativo Institucional (PEI), de tal manera que se pueda aplicar a niños, jóvenes, padres de familia y miembros de la comunidad.
4.- Ahora, todo proceso educativo comprueba los resultados, cuando es repetitivo y se aplica el tradicional esquema respuesta –estimulo, de modo que debe existir una primera fase en donde se enseñe magistralmente disciplina social a los cucuteños, seguida de una segunda en donde la población demuestre que aprendió, mediante la subordinación a un régimen estricto de estímulos y sanciones que se tipifique en un pacto de convivencia ciudadana.
5.- En consecuencia con lo anterior, el remedio para lograr una educación mental en los cucuteños requiere de una inversión y de un esfuerzo prioritarios, pero que a corto, mediano y largo plazo se puedan visualizar los resultados en términos de civilidad y desarrollo sostenible de Cúcuta, ciudad en donde el sol camina por las calles y avenidas.
MARCO ANTONIO MENDOZA
Psicopedagogo y periodista
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