CÚCUTA.– Dos momentos de las enseñanzas de Jesús en la Tierra (Mt 25, 35) enmarcan la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2015 en Cúcuta. La atención al sediento y la ayuda al forastero hacen parte del lema de este año. ‘¿Nos une el bien común?’ es la pregunta planteada para resolver en el tiempo de cuaresma que comienza con el Miércoles de Ceniza.
La Diócesis y la Corporación de Servicio Pastoral Social (Cospas) escogieron como beneficiarios de los recursos que se recolectan en los templos a los campesinos y a los deportados. ‘Porque tuve sed y ustedes me dieron de beber’ es el primer mensaje para despertar la conciencia hacia la naturaleza. En el 2014, hubo en Cúcuta 1600 hectáreas quemadas por el calentamiento global.
‘Fui forastero y ustedes me acogieron’ es el segundo mensaje para voltear los ojos hacia el Centro de Migraciones. El año pasado sufrieron la deportación más de 2000 colombianos. En los dos primeros meses del 2015, van 300.
Entre los objetivos de la campaña, que comenzó en 1982 en el país, destacan:
1.- Sensibilizar a los nortesantandereanos
2.- Motivarlos a ejecutar obras de solidaridad ante la deportación de colombianos desde Venezuela
3.- Trabajar por la reconciliación con la creación
4.- Cuidar el agua, uno de los recursos más preciados del planeta, y el medio ambiente.
“Esta es la expresión concreta del espíritu de la Cuaresma”, dijo monseñor Julio César Vidal Ortiz en la presentación de la campaña ante los medios locales de comunicación. Explicó que este tiempo de conversión invita a dignificar la vida cristiana y a mejorarla por medio de la confesión de los pecados, la oración, el ayuno y la limosna. “Ayuno y dejo de comer ciertos elementos para ofrecer ese dinero a los necesitados”.
Los frutos de la campaña de años anteriores se destinaron a atender las necesidades de los damnificados de la tragedia en Gramalote con apoyo a las familias con subsidios de arriendo y construcción de 80 alojamientos temporales. También, a la edificación de la Iglesia con la construcción de templos en comunidades y la compra del terreno para el Centro de Atención Integral para la Mujer Embarazada en Crisis.
La campaña ha estado direccionada de acuerdo con las necesidades presentadas entre la comunidad. En el 2015, está orientada a salirle al paso al Fenómeno de El Niño y a las sequías que afectarán a los campesinos. “Queremos adelantarnos, y aunque no ha sido rígido y estricto, queremos como Iglesia, apoyados con los católicos, tener la posibilidad de ayudar a la gente cuando lo necesite. Si falta el agua faltan los alimentos. Queremos estar prontos a tender nuestra mano a los afectados por la carencia del líquido”, señaló el Obispo de Cúcuta.
Los expulsados desde Venezuela, oriundos de otros lugares del país, han formado parte de la actividad de la Iglesia. Van 200, entre diciembre y febrero, por lo que “queremos tener unos recursos para atender a esos hermanos. El mundo tiende olvidar a estos desposeídos y excluidos de los bienes que goza la sociedad”.
La jornada se desarrollará en colegios, universidades, parroquias, empresas y familias, donde se pondrán alcancías para el depósito de las donaciones económicas. La acogida se constituye en la respuesta al llamado del papa Francisco a vivir la fe con obras de solidaridad y a compartir la alegría del Evangelio.
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