CÚCUTA.- La clave para combatir el chikungunya está en el lavado de tanques y reservorios de agua, por lo menos cada ocho días, con cepillo y cloro; hacer permanente limpieza de inservibles en patios y solares de las casas, y eliminar los criaderos del Aedes Aegypty que trasmite el virus y el dengue.
La comunidad cucuteña debe consolidar un frente para contrarrestar la proliferación de la enfermedad que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias locales. Centenares de barrios han sido fumigados con las cinco máquinas termonebulizadoras, que esparcen insecticida contra el mosquito vector.
El Instituto Departamental de Salud enfatizó en que es esencial que los ciudadanos conozcan las medidas que deben tomarse y las pongan en práctica para evitar los focos de infección. De esta manera se frenarán los crecientes índices de enfermos en la ciudad.
La Secretaría de Salud de municipio pidió a la comunidad, en especial a la rural, que no se deje amedrentar por inescrupulosos que pretenden sacar partido con las fumigaciones para controlar el chicungunya. En una vereda de Cúcuta, un individuo ha pretendido cobrar hasta $ 100.000 por fumigar parcelas, aduciendo que la Secretaría cerraría los predios si no pagan.
La dependencia no cobra por esparcir el insecticida ni sanciona a quienes no paguen. Muy diferente es que una familia contrate a una persona o a una empresa para que adelante tareas de fumigación. Las fumigaciones oficiales son gratuitas.
Cinco máquinas termonebulizadoras fortalecen el programa de vectores del municipio. La aspersión del insecticida es parte de las obligaciones de la Alcaldía. Las fumigaciones en el sector rural iniciaron en el corregimiento Agua Clara, de acuerdo con el cronograma dispuesto, y abarcarán la jurisdicción de Cúcuta.
El alcalde Donamaris Ramírez verificó la aplicación del cronograma de fumigaciones y acompañó el recorrido de las camionetas que tienen montadas las máquinas de fumigar. El objetivo es comprobar las acciones que se siguen, invitó a la ciudadanía a colaborar al paso de los equipos de aspersión y a abrir ventanas y puertas para facilitar el efecto del insecticida.
Los presidentes de juntas de acción comunal se comprometieron a adelantar tareas de recolección de residuos sólidos y elementos que sirvan de criadero del vector de la enfermedad viral y limpiar canales. Con estas medidas se fortalece el trabajo implementado desde el 2014.
Para quienes piensan en alguna reacción por el insecticida, Huber Barbosa, operador de una termonebulizadora, descartó cualquier contraindicación.
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