CÚCUTA.- Es agua, es luz, es riego, es seguridad alimentaria, es desarrollo agrícola y agroindustrial, es empleo, es equidad social (agua para todos), es turismo, es progreso, es adaptación al cambio climático, es desarrollo sostenible; pero, sobre todo, es el futuro esperanzador para esta y las futuras generaciones de nortesantandereanos.
Por todo eso ¡como si fuera poco! No debemos desaprovechar la oportunidad que se nos presenta hoy, al contar con una importante suma de dinero ($ 338.000 millones) para iniciar la construcción y evitar que ese dinero se despilfarre en el mal llamado Acueducto Metropolitano de Cúcuta, que no es más que el Plan de Contingencia de Ecopetrol, para cumplirle al Ministerio de Ambiente las exigencias para la protección del río Pamplonita contra los futuros derrames de petróleo.
El Acueducto Metropolitano de Cúcuta en cambio no es nada. No es un proyecto ambientalmente sostenible, porque no regula las aguas del río Zulia; no acumula agua en el invierno para evitar inundaciones, ni la almacena para disponer de ella en el verano cuando se hace escasa; no garantiza el caudal ecológico todo el año, lo que significa que la flora y la fauna acuática del río Zulia se verán afectadas y amenazada la salud ecosistémica.
El Acueducto Metropolitano de Cúcuta no es económicamente viable, porque el agua no será conducida por gravedad, sino que deberá subirse, desde la captación a 256 metros sobre el nivel del mar hasta una altura de 459 metros (203 metros de diferencia en altura) y conducirse en una distancia de 20 kilómetros por una tubería de 42 pulgadas (1,07 metros de diámetro).
Esta operación de bombeo exigirá la utilización de ocho supermotobombas que en solo energía se gastarán más de $ 70.000 millones al año. Claro está, funcionando todo el año y no solo ocho días al año, cada cinco años cuando ocurran los derrames de petróleo (plan de contingencia).
Será justo entonces ¿que semejante suma de dinero; es decir, los $ 188.000 millones que aporta Ecopetrol, como compensación por los derrames de petróleo sobre el río Pamplonita en el 2007 y el 2011, se desvíen para la ejecución de un plan de contingencia que deberían sufragar con recursos propios y no con el dinero de los nortesantandereanos?
¿Será justo, además, que se le saquen $ 100.000 millones al presupuesto nacional y $ 50.000 millones al precario presupuesto departamental para colaborarle económicamente a Ecopetrol, para que cumpla con la ejecución del plan de contingencia?
¿Por qué más bien no reclamamos esos $ 338.000 millones que son nuestros, para la construcción del Embalse Multipropósito del Cínera, que sí sería la garantía de provisión de agua potable, durante todo el año por muchos años, aun como plan de contingencia ante eventuales derrames de petróleo sobre el Pamplonita?
El Acueducto Metropolitano de Cúcuta no es socialmente equitativo, porque no les garantiza el agua a los usuarios del Área Metropolitana de Cúcuta, especialmente a los más pobres, por ser demasiado costosa su conducción; y mucho menos a los productores agropecuarios porque reduciría el caudal concesionado para el Distrito de Riego del Río Zulia, del bajo Pamplonita y Palmarito; además, se desaprovecha la oportunidad de ampliar el área con riego de 14.000 hectáreas a 40.000 hectáreas, y lo más grave y preocupante, es la no regulación de las aguas del río Zulia para garantizar la provisión durante el año para todos los usuarios, ricos y pobres, urbanos y rurales, ante el drástico desbalance hídrico que cada vez se hace más preocupante por los fenómenos de El Niño (verano) y de La Niña (invierno).
¿No será que la grave crisis por la escasez de agua en casi todo el país, que tiende a ser más grave en los próximos meses y que amenaza varios municipios de Norte de Santander, hará recapacitar a los gobierno nacional y departamental para desistir del mal llamado Acueducto Metropolitano de Cúcuta y apoyar la construcción del Embalse Multipropósito del Cínera?
El llamado, casi angustioso, es para que no permitamos que se desaproveche esta gran oportunidad que hoy se nos presenta de contar con $ 338.000 millones para hacer una realidad el proyecto Cínera; un proyecto que lo es todo, que nos permitirá esperar con optimismo un futuro mejor y dejarles a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un departamento ambientalmente sostenible, económicamente viable y socialmente equitativo y justo.
YESID NAVAS PEÑARANDA
Ex director de Corponor
http://fundacionprogresarcuc.blogspot.com/2014/09/el-cinera-es-todo.html
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